Mueren al menos 350 personas por choques tribales en Sudán
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 4 de junio de 2026.- Murieron cuatro recolectores migrantes tras ser encerrados y quemados vivos en un automóvil en Calabria, al sur de Italia, en un ataque vinculado a las redes de explotación laboral conocidas como caporalato.
Al respecto, los reportes policiales indican que la agresión ocurrió a las 13:00 horas del pasado lunes en una estación de servicio de la carretera estatal 106, entre las localidades de Amendolara y Roseto Capo Spulico.
Por tal motivo, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, condenó el atentado públicamente y urgió a las corporaciones judiciales a esclarecer este esquema criminal de intermediación ilegal de mano de obra en los campos de cultivo locales.
Una serie de grabaciones de seguridad del establecimiento permitieron detener a Safeer Ahmed y Ali Raza, dos pakistaníes de 31 años acusados de bloquear las puertas del vehículo desde el exterior y arrojar combustible.
El único superviviente, un afgano de 35 años que rompió una ventanilla para escapar, relató a la Fiscalía de Castrovillari que la disputa comenzó porque se negaron a pagar cuotas extras por el traslado a los campos. De igual forma, el testigo institucional detalló que los implicados retenían los salarios de 45 euros diarios prometidos por la cosecha de fresas en la provincia de Cosenza, manteniendo bajo constantes amenazas armadas a los jornaleros.
Por otra parte, los registros oficiales confirmaron que los fallecidos —tres jóvenes afganos y un pakistaní de entre 19 y 29 años— contaban con permisos de residencia vigentes y carecían de antecedentes penales en el país europeo.
La agresión expone la vulnerabilidad de casi 230 mil recolectores del sector agrario italiano, una cifra equivalente a la cuarta parte de su fuerza laboral en el campo y que es monitoreada por el Gobierno de Estados Unidos en el marco de los derechos humanos en Europa. Las agrupaciones sindicales de la región calabresa anunciaron movilizaciones hacia el centro de Amendolara para exigir el cese de los abusos contra los trabajadores temporales.




