Redefinen madres latinas el futuro: independencia y crianza honesta
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 9 de mayo de 2026.- Por años se ha hablado sobre el instinto maternal que nace desde que la mujer queda embarazada o da a luz a su hijo. Sin embargo, la ciencia ha desmentido esta creencia y ha determinado que el instinto materno no es un impulso innato universal.
Diversos estudios indican que se trata de una adaptación neurobiológica compleja influenciada por hormonas y cambios cerebrales durante el embarazo y posparto, destacando que, aunque existe una base biológica para el cuidado, se desarrolla de forma única en cada persona, influido por factores sociales, psicológicos y la experiencia.
Esa serie de conductas de protección y cuidado tiene un origen biológico que se localiza en un grupo específico de neuronas, encargadas de fabricar dopamina, un neurotransmisor relacionado con el sentimiento de satisfacción, que se activan para fomentar comportamientos de cuidado y protección en la madre.
Así lo evidenciaron investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, que delinearon por primera vez dónde se genera este comportamiento en el cerebro, tras estudiar ratones y su comportamiento.
“El comportamiento maternal es esencial para la supervivencia de las crías. Es simplemente increíble lo que las madres están dispuestas a hacer para proteger y cuidar a sus retoños”, explicó la investigadora sénior del trabajo, Dayu Lin, del Instituto de Neurociencia del Langone Health de la Universidad de Nueva York (NYU).
De esta forma, indicó que demostraron de forma precisa cómo se genera el instinto maternal en el cerebro de los mamíferos, lo que ayuda a explicar comportamientos maternales humanos, como dar el pecho o mecer a un recién nacido.
Por otro lado, otros científicos hallaron que, durante los nueve meses de embarazo, la materia gris se vuelve mucho más concentrada, aumentando la actividad en las regiones que controlan la empatía, la ansiedad y la interacción social.
Los científicos estudiaron el cerebro de mujeres viendo fotografías de bebés y encontraron que su cerebro cambiaba cuando veían estas imágenes. Existen algunas regiones que incrementan su tamaño relacionadas con la motivación, que son las que forman el instinto materno en cada una de las mujeres. Estas áreas están interconectadas entre sí y ayudan a que surja el comportamiento típico de las madres.
Según la investigación, los cambios se deben a la gran cantidad de hormonas que el embarazo y el posparto hacen que se produzcan en el interior de la futura madre, lo que significa que los sentimientos maternales y la actitud protectora comienzan por una simple reacción cerebral.
Las conductas de cuidado se desarrollan con la experiencia y se adaptan al contexto social y cultural. Incluso la oxitocina, la hormona que está vinculada al vínculo afectivo, se correlaciona con el cuidado, pero no demuestra la existencia de un impulso automático. De hecho, algunas mujeres no experimentan este impulso de igual manera o de forma inmediata, sino que lo construyen con el tiempo, además de que su salud mental influye mucho.




