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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 17 de mayo de 2026.- El Aeropuerto Internacional de Denver (DEN) en Estados Unidos, es considerado el más extraño del mundo debido a su ubicación aislada, las teorías conspirativas que lo rodean, arte inquietante y diseño original.
Este es el aeropuerto más grande de Norteamérica y el tercero más grande del mundo por superficie total. Con más de 136 kilómetros cuadrados, es casi dos veces más grande que la isla de Manhattan.
Debido a retrasos masivos en su inauguración en 1995 y a un costo que superó los dos mil millones de dólares, se especuló que el complejo subterráneo no era para equipaje, sino un refugio o búnker para la élite mundial y sociedades secretas en caso de un apocalipsis.
Además, varias de sus esculturas y murales causan gran desconcierto, especialmente la estatua de un caballo de 10 metros que se encuentra en la entrada, con venas marcadas y ojos brillantes de color rojo neón que es apodado Blucifer.
Durante su creación, una parte de la escultura cayó sobre su autor, el artista Luis Jiménez, y le causó la muerte, lo que sigue sorprendiendo a muchos y desatando todo tipo de teorías.
Por otro lado, los murales del artista Leo Tanguma llaman la atención, pues representan temas fuertes y polémicos como la guerra, la muerte y la destrucción ambiental, contrastados con visiones utópicas de paz mundial y preservación de la naturaleza.
También se ha dicho que este aeropuerto tiene un diseño inusual, ya que dicen que al ser observado desde vistas aéreas o satélites sus pistas de aterrizaje están diseñadas con la forma de una esvástica nazi.
Sin embargo, los ingenieros han aclarado en repetidas ocasiones que se trata de un diseño de molinete que permite el aterrizaje simultáneo de aviones desde múltiples direcciones independientemente del viento.

Debajo del aeropuerto se encuentra una gran y compleja red de túneles que originalmente fueron diseñadas para un sistema automatizado de manejo de equipaje que nunca funcionó y tuvo que ser abandonado. Pero, la existencia de este laberinto de túneles vacíos ha desatado mitos urbanos que afirman que allí se esconden búnkeres o seres humanoides.
La propia administración de la terminal aérea reconoce este misticismo y, en lugar de ocultarlo, juega con estas leyendas turísticas, pues en algunas ocasiones han cubierto sus muros de remodelación con carteles de ciencia ficción, lagartos espaciales y referencias extraterrestres, atrayendo a visitantes y llamando la atención.




