Abraza futbolista a su bebé rescatada de los sismos en La Guaira
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 8 de julio de 2026.- La investigación por el reciente femicidio de Mercedes Errapan, ocurrido en la ciudad de Junín, Argentina, reveló la existencia de cuatro manuscritos redactados por el acusado, Sebastián Daniel Bonafe, donde se detalla la planificación meticulosa del crimen.
Los documentos fueron incautados por las fuerzas de seguridad durante el allanamiento del domicilio del hombre de 36 años, quien enfrenta cargos por el asesinato de la mujer y el rapto de una menor de siete años. En el material incorporado al expediente de la fiscal Fernanda Sánchez, el sospechoso describió no solo la logística del ataque en territorio argentino, sino también los intentos fallidos previos y la ruta de escape que pretendía utilizar para huir hacia la provincia de La Pampa.
El contenido de las misivas dirigidas a la madre del detenido expone una frialdad perturbadora al momento de abordar la posibilidad de ser interceptado por la autoridad local. “Si la policía me encuentra, hay dos cosas: o me disparan en la calle o mato a la nena”, anotó Bonafe, quien posteriormente cumplió dicha amenaza al mantener a la niña retenida con un cuchillo en el cuello durante su detención en la ciudad de Pergamino.
Las anotaciones, fechadas entre el 4 y el 7 de julio, reflejan una constante modificación en la fecha elegida para el ataque, influenciada por factores como la presencia de la víctima en su hogar o eventos deportivos, hasta culminar con la ejecución del hecho en la fecha programada.
La documentación recuperada por los investigadores incluye además referencias directas a una denuncia previa, la cual habría sido el detonante de la violencia del sujeto. Mediante el uso de un lenguaje cargado de resignación y despedidas familiares, el implicado intentó justificar el acto como un destino ineludible.
El material probatorio ahora forma parte esencial del proceso judicial que busca esclarecer las circunstancias del homicidio, cuyos detalles técnicos y cronológicos fueron cuidadosamente registrados por el propio imputado en los textos que ahora integran el sumario penal.




