Sugiere Trump una toma de control amistosa de Cuba por crisis energética
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 27 de febrero de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso sobre la mesa la posibilidad de realizar una toma de control amistosa de Cuba. Durante una declaración pública reciente, el mandatario estadounidense justificó esta idea mencionando que existe un sector de la población residente en territorio norteamericano que tiene deseos de regresar a la nación caribeña, la cual calificó como una nación en decadencia.
Estas afirmaciones ocurren en un momento de alta fricción diplomática, marcado por el bloqueo energético que la Casa Blanca impuso a la isla desde el pasado mes de enero. Trump admitió que su administración mantiene canales de comunicación con el gobierno de La Habana para intentar llegar a un acuerdo, bajo el argumento de que Cuba ya no cuenta con el respaldo económico de Venezuela para sostener su sistema actual.
La postura de Washington se endureció el 29 de enero, cuando Trump firmó una orden ejecutiva declarando una emergencia nacional. El documento oficial señala que Cuba representa una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de Estados Unidos y la región. El texto acusa al gobierno cubano de alinearse con países hostiles y de supuestamente permitir el despliegue de tecnología militar y de inteligencia de potencias como Rusia y China.
Por su parte, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, respondió con firmeza a los señalamientos tras los recientes incidentes con una embarcación de matrícula estadounidense en costas cubanas. El mandatario caribeño ratificó que su país se defenderá con determinación ante cualquier intento de agresión que pretenda vulnerar su soberanía, calificando las medidas de la Casa Blanca como acciones que secuestran los intereses del pueblo estadounidense por fines personales.
El conflicto ha provocado la reacción de la comunidad internacional, específicamente de Moscú. La Cancillería rusa expresó su disposición de continuar brindando apoyo material y político a la isla, rechazando tajantemente el bloqueo de suministros de energía. El gobierno ruso advirtió que estas presiones económicas podrían desencadenar un deterioro humanitario grave dentro de la nación antillana.
A pesar de los cuestionamientos sobre la viabilidad de una intervención diplomática de tal magnitud, el inquilino de la Casa Blanca insiste en que su administración buscará resolver la situación bajo sus propios términos. Mientras tanto, las restricciones comerciales y energéticas continúan vigentes, limitando el flujo de recursos hacia la isla en un escenario de creciente incertidumbre regional.


