Retiran frascos de ibuprofeno infantil por sustancias extrañas en EU
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 21 de marzo de 2026.- El cierre parcial del gobierno de Estados Unidos ha provocado un funcionamiento desigual en la red aeroportuaria del país, con demoras severas en las principales terminales y operaciones fluidas en un grupo reducido de aeropuertos que dependen de empresas privadas.
De acuerdo con datos recientes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y plataformas de monitoreo aéreo como FlightAware, más de mil vuelos registraron retrasos y cientos fueron cancelados este 21 de marzo, en un contexto marcado por la falta de personal de seguridad.
La situación afecta principalmente a aeropuertos gestionados por la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), donde miles de empleados federales trabajan sin recibir salario desde mediados de febrero.
En terminales de alto tráfico como el Hartsfield-Jackson de Atlanta o el George Bush Intercontinental de Houston, los tiempos de espera en filtros de seguridad han superado las dos horas.
El ausentismo laboral, derivado de la falta de pago, ha alcanzado niveles críticos: más del 21 por ciento del personal de la TSA no se presenta a laborar en algunos de estos puntos, lo que ha generado cuellos de botella y largas filas.
En contraste, 20 aeropuertos adscritos al Programa de Asociación de Inspección de la TSA mantienen operaciones normales.
Estas terminales, entre ellas San Francisco International, Kansas City International y Orlando Sanford International, utilizan personal de seguridad contratado por empresas privadas, que continúan pagando salarios pese al cierre gubernamental. Esto ha permitido mantener tiempos de revisión inferiores a tres minutos, según reportes de compañías del sector.
Especialistas en seguridad aérea señalan que estos aeropuertos operan bajo las mismas normas federales, pero con esquemas laborales distintos que evitan el impacto directo de la crisis presupuestaria. No obstante, migrar al modelo privatizado implica procesos largos y complejos, que pueden tardar hasta un año en implementarse.
Mientras tanto, autoridades federales advierten que, de no alcanzarse un acuerdo en el Congreso, el sistema aeroportuario podría enfrentar mayores interrupciones, incluso con cierres de aeropuertos regionales y afectaciones al tráfico aéreo nacional.




