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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 29 de mayo de 2026.- Un grupo de geólogos liderado por Brandon Shuck, especialista de la Universidad Estatal de Luisiana, identificó una fractura de aproximadamente 75 kilómetros de longitud en el fondo del océano Pacífico, específicamente en la zona de subducción de Cascadia.
Esta gigantesca falla geológica inversa posee una extensión total que supera los mil kilómetros y corre de forma paralela a la costa oeste de Norteamérica, un sector propenso a megaterremotos de magnitudes superiores a 9.0 grados. Con base en las mediciones recolectadas en el sitio, el nuevo hallazgo se presenta como un desgarro profundo que corta de manera directa la placa oceánica y continúa descendiendo bajo el territorio de Estados Unidos.
A raíz de las características observadas en la grieta, los expertos detallaron en la revista especializada Science Advances que las rocas de la región han dejado de permanecer enganchadas entre sí, una situación que reduce la actividad sísmica local debido a que la tensión ya experimentó una ruptura previa.
De este modo, el informe de la investigación determinó que la corteza terrestre está sufriendo una fragmentación que favorece de manera directa la aparición de microplacas dinámicas. Por esta razón, el fenómeno desencadena un proceso paulatino de reconfiguración tectónica en el lecho marino, descartando por completo fracturas superficiales catastróficas o el surgimiento inmediato de nuevas islas en la periferia costera.
En consecuencia, el debilitamiento detectado en las placas Juan de Fuca y Explorer redefine los mapas de riesgo elaborados por las agencias científicas de EU, dado que altera la interacción habitual con la placa continental americana.
Por su parte, los investigadores indicaron que el desgarro se encuentra en una fase de desaceleración sísmica permanente, modificando las proyecciones sobre la liberación de energía en el Cinturón de Fuego del Pacífico. Así, la comunidad internacional mantiene el monitoreo de la falla submarina con el fin de cuantificar los sutiles pero constantes desplazamientos que transformarán la geografía de la zona costera durante los próximos siglos.




