Detectan bacteria en aguas residuales de centro de datos de Meta en Wyoming
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 9 de septiembre de 2026.- A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el FBI advierte que Al-Qaeda e ISIS mantienen la capacidad de inspirar y reclutar a personas dentro de Estados Unidos, aunque sus métodos han cambiado.
El subdirector adjunto del FBI, Chris Raia, declaró a ABC News que las organizaciones extremistas han reducido su dependencia de operaciones coordinadas desde el extranjero y concentran mayores esfuerzos en promover ataques cometidos por individuos que actúan por cuenta propia. Según la agencia, al menos 16 personas fueron arrestadas en Estados Unidos durante los últimos 18 meses por presuntamente planear o apoyar atentados relacionados con estas organizaciones.
Raia señaló que una de las principales preocupaciones es la radicalización a través de internet y las redes sociales. Las personas pueden adoptar ideologías extremistas desde sus hogares sin mantener vínculos visibles con una célula organizada, lo que dificulta su detección anticipada.
“Ese es su Super Bowl”, afirmó Raia al referirse al significado que el 11-S conserva dentro de la propaganda yihadista.
El funcionario agregó que las referencias a los ataques de 2001 aparecen de manera recurrente al revisar materiales de estos grupos.
Un caso reciente ocurrió en Albany, Nueva York. Jessica Bowie, de 35 años, fue arrestada el 19 de agosto y acusada de intentar proporcionar apoyo material a ISIS. Según el Departamento de Justicia, presuntamente planeaba colocar un artefacto explosivo en el Capitolio estatal para matar legisladores y posteriormente viajar a Siria. La acusación también señala que había jurado lealtad a ISIS y publicado mensajes de apoyo al 11-S.
El caso refleja el cambio señalado por el FBI: una persona puede radicalizarse dentro de Estados Unidos y avanzar hacia un ataque sin haber recibido entrenamiento en un campamento ni instrucciones directas de una organización extranjera.
La Evaluación Anual de Amenazas de la comunidad de inteligencia estadounidense publicada en marzo estimó que Al-Qaeda tiene entre 15 mil y 28 mil integrantes en el mundo, mientras que ISIS tendría entre 12 mil y 18 mil. El informe también identificó a ambos grupos como las principales amenazas yihadistas para intereses estadounidenses en el extranjero.
El FBI sostiene que, desde el 11-S, Estados Unidos fortaleció el intercambio de información y sus capacidades para detectar operaciones terroristas de gran escala. Sin embargo, la agencia mantiene como desafío la identificación de individuos radicalizados en línea y advierte sobre nuevas modalidades, incluido el posible uso de drones.




