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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 13 de mayo de 2026.- Este miércoles ratificaron la nominación de Kevin Warsh para encabezar la Reserva Federal, una decisión que marca el inicio de una nueva etapa en la gestión del banco central estadounidense. Con el respaldo mayoritario de la bancada republicana y el voto del demócrata John Fetterman, el exfuncionario de 56 años se prepara para asumir sus funciones el próximo viernes, justo cuando concluye el periodo de Jerome Powell frente al organismo.
El proceso legislativo se destrabó luego de que en abril se archivara una investigación del Departamento de Justicia que involucraba a la actual administración de la entidad, eliminando los obstáculos que mantenían retenido el nombramiento en el pleno.
El relevo ocurre bajo un escenario de presión inflacionaria donde el índice de precios alcanzó el 3.8 por ciento en abril, impulsado principalmente por el encarecimiento de los combustibles derivado del conflicto bélico en Irán. Durante su audiencia de confirmación, Warsh enfatizó su compromiso con la neutralidad de la institución ante los cuestionamientos de legisladores demócratas, quienes expresaron dudas sobre su independencia técnica.
"Seré un actor independiente si soy confirmado como presidente de la Reserva Federal", aseguró el economista, desestimando las versiones sobre posibles influencias externas para forzar una reducción en las tasas de interés sin el respaldo de los indicadores macroeconómicos.
La transición presenta una complejidad adicional debido a que Jerome Powell ha manifestado su intención de permanecer en la junta de gobernadores de la institución hasta enero de 2028, lo que generaría una convivencia inédita de liderazgos dentro del comité.
Warsh, quien ha sido un crítico abierto de las políticas de comunicación de la Fed, propone limitar las previsiones trimestrales para otorgar mayor flexibilidad a los funcionarios en la toma de decisiones.
Asimismo, el nuevo titular se comprometió a desincorporar la totalidad de su patrimonio personal, estimado en al menos 100 mil dólares, en un plazo de 90 días para evitar conflictos de interés durante su mandato en Estados Unidos.




