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MANHATTAN, Nueva York, EU, 17 de mayo de 2026.- Antes de convertirse en una de las figuras más reconocidas de Hollywood, el actor Matthew McConaughey decidió desaparecer temporalmente de la industria cinematográfica y refugiarse en Perú durante 22 días. El ganador del Oscar relató recientemente que tomó esa decisión en medio de la presión y el desgaste que le provocó la fama en los primeros años de su carrera.
La experiencia ocurrió en una comunidad sin electricidad, lejos de los focos mediáticos y de la vida acelerada de Hollywood.
Según contó el actor en el podcast No Magic Pill, sentía que había perdido conexión consigo mismo tras aceptar demasiados proyectos y vivir rodeado de compromisos constantes.
“Necesitaba volver a poner los pies sobre la tierra”, dijo McConaughey. “Así que me desconecté. Boom. Me fui a Perú. Necesitaba encontrar eso, comprobar esa validación. Sabía que lo tenía, solo tenía que volver a demostrarlo. Pero sí me cuestioné, ahora que recién me había hecho famoso, tengo todas estas asociaciones con esto, aquello y lo otro. Y estaba tratando de descifrar qué parte era real y qué parte era pura tontería”.
Durante ese viaje, McConaughey dejó de utilizar su verdadero nombre y pidió que lo llamaran únicamente Mateo.
El actor explicó que necesitaba convivir con personas que no supieran quién era realmente ni conocieran su carrera dentro del cine estadounidense.
El protagonista de películas como Interstellar y The Wolf of Wall Street aseguró que buscaba comprobar si su identidad podía sostenerse lejos de la celebridad. “Sabía que lo tenía, solo tenía que volver a demostrarlo”, recordó durante la entrevista.
McConaughey confesó además que la fama repentina comenzó a generarle dudas sobre qué relaciones eran auténticas y cuáles estaban condicionadas por la industria del entretenimiento.
Según explicó, necesitaba distinguir “qué parte era real y qué parte era pura mentira” dentro de su entorno profesional y personal.
El actor describió los primeros días en Perú como una experiencia extraña y desconectada, aunque poco a poco comenzó a adaptarse al ritmo de vida de la comunidad.
Con el paso de las semanas, logró integrarse más profundamente y construir vínculos personales lejos del reconocimiento público que ya empezaba a perseguirlo en Estados Unidos.
Al final de la estadía, McConaughey aseguró que la despedida fue uno de los momentos más emocionales de toda la experiencia.
“Y al final de los 22 días, las lágrimas en sus ojos y las lágrimas en los míos, así como los abrazos que compartimos entre la tristeza y la felicidad de despedirnos, estaban basados en el hombre que conocieron llamado Mateo, que no tenía nada que ver con la celebridad. Eso reafirmó mi propia identidad: ‘oh, todavía lo tengo. Esto está basado en mí’”.
Años después de aquella experiencia, McConaughey volvió a tomar distancia de Hollywood al mudarse con su familia a Texas.
El actor reconoció que incluso llegó a considerar abandonar completamente la actuación para dedicarse a otras profesiones. Sin embargo, el viaje a Perú terminó convirtiéndose en uno de los episodios que más influyó en su manera de entender la fama, el éxito y la autenticidad personal.




