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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 16 de mayo de 2026.- Dos de cada tres hispanos en Estados Unidos viven sin alcanzar un nivel de seguridad económica suficiente para cubrir gastos básicos, ahorrar y enfrentar emergencias, de acuerdo con el más reciente análisis del Urban Institute sobre el indicador True Cost of Economic Security (TCES).
El reporte actualizado en marzo de 2026 reveló que 49 por ciento de la población estadounidense vive por debajo del umbral de estabilidad económica, pero entre la comunidad latina la proporción asciende a 66 por ciento, una de las más altas entre los grupos analizados.
La metodología TCES no se limita a medir pobreza. El indicador calcula cuánto necesita una familia para cubrir vivienda, alimentación, salud, transporte, cuidado infantil, tecnología, impuestos y ahorro de emergencia, tomando en cuenta el costo real de vida en cada región.
Urban Institute estimó que una familia con dos padres e hijos requiere ingresos cercanos a 145 mil dólares anuales para mantener estabilidad financiera en el contexto económico actual. Sin embargo, millones de hogares quedan lejos de esa cifra pese a contar con empleo formal.
El informe también señaló que más de 40 por ciento de las familias con al menos un trabajador de tiempo completo durante todo el año permanece debajo del umbral de seguridad económica, lo que evidencia que tener empleo ya no garantiza estabilidad.
La vivienda aparece como uno de los factores que más agravan la brecha. Entre las familias con hijos que viven en renta, alrededor de 80 por ciento se encuentra por debajo del TCES, mientras que entre propietarios la proporción disminuye considerablemente.
Además, el organismo documentó que el aumento sostenido en renta, cuidado infantil, seguros médicos y servicios básicos ha superado el crecimiento salarial en gran parte del país. Desde 2017, los precios de viviendas y alquileres crecieron mucho más rápido que los ingresos promedio de los trabajadores.
El análisis añadió que muchas familias latinas enfrentan obstáculos adicionales para acceder a servicios financieros, créditos asequibles y mecanismos de ahorro, situación que incrementa el riesgo de endeudamiento y vulnerabilidad económica.




