Acusa exintegrante de la Liga MX Femenil red de abusos y represalias
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 4 de mayo de 2026.- A puertas de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebrará entre el 11 de junio y el 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México, crecen las tensiones en torno al impacto de las políticas migratorias estadounidenses en uno de los eventos deportivos más grandes del planeta.
Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han advertido sobre posibles violaciones a los derechos humanos durante el torneo, mientras que voces desde el terreno, como la de la abogada Nuala O’Doherty-Naranjo, directora del Jackson Heights Immigrant Center en Nueva York, alertan sobre los riesgos concretos que enfrentan las comunidades migrantes.
“El Mundial es una maravilla. El mundo entero se reúne para ver este gran evento deportivo”, señala O’Doherty-Naranjo en entrevista. Sin embargo, advierte que el contexto político actual podría transformar esta celebración en un espacio de vulnerabilidad para miles de personas. “Lamentablemente, tenemos un presidente que va a usar esto a su favor (…) como una forma de atrapar a nuestros vecinos más nuevos”, afirma, en referencia a las políticas migratorias impulsadas por la administración de Donald Trump.
Las preocupaciones no son infundadas. Según Human Rights Watch, la FIFA debería presionar al gobierno estadounidense para establecer una “tregua de ICE” durante el Mundial, evitando redadas y operativos migratorios en estadios y zonas aledañas. La propuesta se inspira en la antigua “Tregua Olímpica”, que buscaba garantizar el tránsito seguro de atletas y espectadores. Sin embargo, hasta ahora no hay señales claras de que el gobierno esté dispuesto a modificar su política de deportaciones masivas.
En la práctica, los riesgos ya se están materializando. O’Doherty-Naranjo relata casos recientes: “Hemos tenido personas arrestadas en el Nassau Coliseum por vender camisetas. La policía los detiene por venta ilegal y luego llama a ICE. Nunca son procesados por vender, pero sí son detenidos y deportados”. Este patrón preocupa especialmente de cara al Mundial, donde se espera un aumento de vendedores informales, muchos de ellos migrantes.

Frente a este escenario, la abogada insiste en un mensaje claro pero complejo: no vivir con miedo, pero actuar con cautela. “No puedes vivir escondido. Has recorrido tanto para llegar a este país (…) tienes que vivir tu vida aquí”, sostiene. Sin embargo, recomienda evitar situaciones de riesgo como la venta ambulante en eventos masivos, donde la presencia policial y migratoria podría ser mayor.
Las advertencias también alcanzan a quienes planean viajar al Mundial. Aunque el gobierno estadounidense asegura que los visitantes con visas válidas no tienen de qué preocuparse, Amnistía Internacional ha documentado casos de detenciones arbitrarias, perfiles raciales y revisiones intrusivas de dispositivos electrónicos. “Aficionados, jugadores y periodistas pueden enfrentarse a estos riesgos”, señala el informe, que también denuncia restricciones a la libertad de expresión y protesta.
En este contexto, incluso migrantes con estatus legal sienten incertidumbre. “Hemos visto personas que entraron con visas o permisos humanitarios y luego reciben un correo diciendo que tienen siete días para irse”, explica O’Doherty-Naranjo. “La administración actual no respeta promesas anteriores”, añade, subrayando la fragilidad de muchos estatus migratorios.
Para quienes viven en Estados Unidos sin residencia permanente, las recomendaciones son aún más estrictas. “No crucen la línea. Paguen el metro. Si hay una pelea, aléjense”, aconseja. Según explica, el gobierno utiliza faltas menores para construir la narrativa de “criminales” y justificar deportaciones. “Si no pagas el metro, dirán que eres un criminal. Si vendes en la calle, lo usarán para deportarte”.
Más allá del Mundial, la abogada describe un cambio profundo en la experiencia migrante en Estados Unidos. Muchas de las familias que llegaron entre 2022 y 2024 lo hicieron bajo promesas de regularización que hoy se desvanecen. “Vinieron con esperanza (…) ahora se les dice que deben vivir en las sombras”, afirma. Este giro, sostiene, no solo afecta derechos laborales y legales, sino que fragmenta el tejido social.
Ante esta realidad, O’Doherty-Naranjo insiste en la importancia de la organización comunitaria. “Lo más importante es mantenerse informado y construir comunidad”, dice. Desde su centro en Jackson Heights, han apoyado a más de cinco mil 800 familias en procesos de asilo y han creado redes de apoyo que incluyen información legal, clases de inglés y oportunidades laborales. “Esas redes son las que te van a proteger si las cosas empeoran”.
La Copa del Mundo 2026 promete ser un evento histórico, con 48 selecciones y millones de visitantes. El desafío, según O’Doherty-Naranjo, será que la fiesta del fútbol no se construya sobre el miedo de quienes ya viven y sostienen el país anfitrión.




