Desarrollan prueba de sangre económica para detectar varios cánceres
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 18 de abril de 2026.- La compatibilidad sanguínea es un factor esencial para garantizar transfusiones seguras y evitar complicaciones graves, de acuerdo con información de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).
El tipo de sangre de cada persona está determinado por la presencia o ausencia de antígenos en la superficie de los glóbulos rojos, células encargadas de transportar oxígeno a todo el organismo, explica un comunicado de prensa de la UAG.
Los principales sistemas de clasificación se basan en los antígenos A, B y el factor Rh. A partir de ellos, los grupos sanguíneos se dividen en A, B, AB y O, cada uno con variantes Rh positivo o negativo.
Por ejemplo, una persona con tipo A positivo presenta antígenos A y Rh, mientras que alguien con O negativo carece de estos, lo que le da características particulares en términos de compatibilidad.
Recibir sangre incompatible puede desencadenar una reacción transfusional, en la que el sistema inmunológico ataca las células transfundidas, lo que representa un riesgo para la vida.

No obstante, estos eventos son prevenibles gracias a los estudios de compatibilidad realizados por los bancos de sangre y al monitoreo médico durante el procedimiento.
En este contexto, el tipo O Rh negativo destaca por ser el donador universal, ya que puede transfundirse a cualquier persona sin generar rechazo. Sin embargo, su disponibilidad es limitada, pues menos del 10 por ciento de la población cuenta con este tipo sanguíneo.
Especialistas resaltan que la donación altruista es clave para asegurar el suministro en hospitales, especialmente en situaciones de emergencia, donde disponer de sangre compatible puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.




