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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 4 de abril de 2026.- Un equipo de la Escuela de Negocios de Rutgers logró observar qué ocurre en el cerebro cuando un empleado presencia abusos en el trabajo.
Con el apoyo del Instituto de Salud Cerebral de Rutgers, los investigadores utilizaron resonancias magnéticas para registrar en tiempo real las reacciones emocionales y morales de quienes no son víctimas directas, sino testigos.
El estudio, presentado en la Reunión Anual de la Academia de Administración en Copenhague, Dinamarca, en 2025, pone el foco en ese tercer grupo que decide si intervenir, apoyar o guardar silencio.
Durante los experimentos, los participantes observaron escenas de supervisores con conductas abusivas en distintos contextos. Las imágenes cerebrales muestran un primer impulso ligado a la alerta y la emoción, con activación en áreas como la ínsula y la corteza cingulada, asociadas con enojo y reacción inmediata.
Luego aparece otra fase. El cerebro se desplaza hacia regiones vinculadas con la empatía y el juicio social, lo que sugiere un proceso interno más reflexivo.
“Es una ventana a los procesos que influyen en si alguien enfrenta al abusador o se queda al margen”, explicó el investigador Nguyen Pham.
El hallazgo apunta a la empatía como motor de las respuestas constructivas. Aunque el enojo impulsa a actuar, los datos indican que la preocupación por otros predice con más fuerza la decisión de apoyar a la víctima o cuestionar la conducta.
Para los autores, este enfoque abre una vía distinta para las empresas. Fomentar entornos donde la empatía tenga espacio podría influir en la cultura laboral y reducir conductas tóxicas desde dentro, más allá de sanciones o normas formales.




