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NEW BRUNSWICK, Nueva Jersey, 18 de marzo de 2026.- La capital de Nueva Jersey carga con una paradoja difícil de ignorar: es el centro político del estado, pero para muchos también es una de sus ciudades más olvidadas y conflictivas en Estados Unidos.
Calles con edificios abandonados, problemas persistentes de criminalidad, pobreza, desinversión y una reputación que pesa más que su historia. Trenton, fundada en el siglo XVIII y clave durante la Guerra de Independencia, vive de lo que fue, atrapada en el recuerdo de sus mejores años, mientras hoy enfrenta una realidad más dura, según describe el candidato a la alcaldía, Rolando Ramos.
“Esta ciudad es considerada la peor capital de los estados”, aseguró el candidato a Quadratín Hispano. “Yo he visto el cambio desde cuando era un muchacho hasta ahora”, dijo. “Tenemos una situación en la que la gente vive con miedo. No quieren quedarse aquí”.
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Ramos, exteniente de policía con 26 años de servicio, plantea una fórmula que resume su campaña en dos ideas simples: Ayudar cuando se pueda, pero, si no, hacer cumplir la ley.
“El gobierno tiene esas dos opciones”, afirmó. “Ayudar, si quieren ser ayudados, pero también reforzar la ley y enseñarles que todavía son responsables de las decisiones que han tomado”, asegura.
Para Ramos, la ciudad no solo enfrenta crimen, sino una sensación de desorden estructural: basura, falta de respuesta gubernamental y comunidades que han perdido la confianza en las instituciones.
“Un gobierno que no funciona bien no le presta atención a la gente”, dijo.
Su principal propuesta se centra en la seguridad. Desde su trayectoria policial, ha notado que la policía en la ciudad no previene, sino que reacciona.
“La policía está detrás del crimen”, explicó. Y lo hace limitada por recursos, atrapada en la rutina de atender emergencias, sin capacidad real de anticiparse.
Ramos, quien es hijo de padres puertorriqueños y sin afiliación partidista, también se presenta como una figura fuera de las estructuras tradicionales. Asegura no estar comprometido con partidos ni grupos de poder.
“Yo estoy para la gente de Trenton”, afirmó, posicionándose como “el candidato de la gente”.
Al mismo tiempo, reconoce que la solución no puede ser solo local. Entre sus planes está trabajar con el gobierno estatal y federal, una condición básica para revertir años de abandono, para destrabar recursos, simplificar procesos y atraer inversión que permita recuperar espacios abandonados y reactivar la ciudad.
Durante años, la ciudad ha acumulado una reputación negativa que, según el propio Ramos, se profundiza cada vez más. Una ciudad que alguna vez fue un centro industrial y político relevante hoy lucha por convencer a sus propios residentes de quedarse, invertir y construir comunidad.
“Necesitamos que la gente crea que esta ciudad es para ellos”, dijo.
Si una ciudad puede dejar de ser conocida por lo que perdió y empezar a ser reconocida por lo que todavía puede ser.
Y en ese intento, la apuesta de Ramos es el equilibrio entre apoyo social y autoridad. Pero, queda abierta la duda: ¿será suficiente reforzar la ley para salvar no solo la ciudad, sino también su reputación?




