Eleva Ecuador al 50% aranceles a Colombia por crisis de seguridad
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 26 de febrero de 2026.- El gobierno de Ecuador endureció su postura comercial frente a Colombia al anunciar un incremento en los aranceles a las importaciones procedentes del país vecino, que pasarán del 30 por ciento al 50 por ciento. La medida, confirmada este jueves por el Ministerio de Producción y Comercio Exterior, surge como respuesta a lo que Quito califica como una falta de acciones concretas por parte de Bogotá para frenar el avance del crimen organizado en la zona limítrofe.
Esta nueva tasa impositiva entrará en vigor a partir del 1 de marzo de 2026. Según el comunicado oficial de la cartera de Comercio, la decisión se fundamenta en criterios de seguridad nacional, con el objetivo de exigir una mayor corresponsabilidad en el combate a las estructuras del narcotráfico que operan en las aproximadamente 373 millas de frontera compartida.
La disputa entre las administraciones de Daniel Noboa y Gustavo Petro ha escalado en los últimos meses, afectando áreas estratégicas para ambas naciones. A raíz de las tensiones iniciales, Colombia decidió suspender la exportación de energía eléctrica hacia territorio ecuatoriano, mientras que Ecuador respondió con un aumento del 900 por ciento en las tarifas de transporte de crudo a través de su infraestructura de oleoductos.
A pesar de que cancilleres y ministros de seguridad de ambos países sostuvieron reuniones en la ciudad de Quito a principios de febrero, no se lograron consensos para detener la imposición de gravámenes. Las autoridades ecuatorianas han condicionado la normalización de las relaciones comerciales a que Colombia erradique los cultivos de hoja de coca y la minería ilegal en la región fronteriza, además de reactivar el suministro eléctrico.
Impacto en la zona fronteriza
El panorama en la frontera común es complejo debido a la presencia activa de grupos guerrilleros y organizaciones criminales dedicadas al tráfico de armamento y sustancias ilícitas. La administración de Noboa, que mantiene una estrecha alianza con Estados Unidos, sostiene que las medidas actuales de Bogotá han sido insuficientes para mitigar la violencia y el control territorial de estas bandas.
Por su parte, el gobierno colombiano ha solicitado formalmente el retiro de los aranceles para retomar el diálogo diplomático. Mientras la situación no se resuelva, el intercambio de productos básicos y suministros industriales entre ambos socios andinos continuará enfrentando costos elevados que repercuten directamente en los mercados locales y el transporte de mercancías.


