Inspiran figuras olímpicas nuevas formas de cuidar la salud mental
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 8 de febrero de 2026.- Simone Biles, Michael Phelps y Naomi Osaka han puesto la salud mental en el centro de la conversación deportiva mundial. La gimnasta que se retiró de pruebas en Tokio para proteger su bienestar, el nadador más laureado de la historia y la tenista ganadora de cuatro Grand Slam han demostrado que hablar de ansiedad, depresión o agotamiento no es signo de debilidad, sino parte importante del rendimiento.
Los Juegos Olímpicos, vitrina global del máximo nivel competitivo, exponen a los atletas a una presión inédita. En ese escenario, la resiliencia psicológica se ha convertido en un requisito tan decisivo como la preparación física, publica la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey.
Un cambio cultural en el deporte
Peter J. Economou, profesor de la Escuela de Psicología Aplicada y Profesional de la Universidad de Rutgers y responsable de bienestar en el área de Atletismo de la casa de estudio, explica que la apertura de los atletas al hablar de salud mental redefine la noción de fuerza. Durante décadas, la vulnerabilidad se consideraba debilidad y las luchas psicológicas se ocultaban.
Hoy, figuras como Biles, Phelps y Osaka muestran que la salud mental es inseparable del rendimiento.
“Lo que ha cambiado no es que los deportistas tengan más dificultades, sino que finalmente se les permite hablar con honestidad sobre su experiencia interna”, señala Economou. Esta transformación impulsa una cultura de aceptación, autoconciencia y responsabilidad, elevando los estándares en lugar de reducirlos.
La presión olímpica
Los Juegos Olímpicos representan la cima del rendimiento humano y, al mismo tiempo, una “olla a presión” psicológica. A diferencia de las ligas profesionales, los atletas olímpicos cargan con las expectativas de toda una nación, lo que intensifica la ansiedad de rendimiento.
El papel del psicólogo deportivo, explica Economou, es ayudar a los atletas a reconocer que esa carga emocional es normal y enseñarles a regular sus respuestas fisiológicas y emocionales para rendir bajo presión.
“La presión no se puede eliminar, pero sí podemos empoderar a los atletas para que naveguen su intensidad y mantengan su máximo rendimiento”, afirma.
Entrenamiento mental diario
El entrenamiento psicológico es tan deliberado como el físico. Algunos atletas recurren a la visualización, otros a la meditación o al biofeedback. Economou, formado en meditación Zen y neuropsicología, destaca que la combinación de prácticas orientales y occidentales ofrece las mejores herramientas: atención plena, flexibilidad psicológica y hábitos de autorregulación que se integran en la rutina diaria.
“La clave no es prepararse solo durante los Juegos Olímpicos. Más bien, lo practicamos a diario e integramos en nuestro entrenamiento habitual”, explica. Así, las habilidades mentales se convierten en hábitos que sostienen el rendimiento en cualquier circunstancia.
Lecciones para la vida cotidiana
Las estrategias de los atletas de élite pueden aplicarse en situaciones comunes como presentaciones laborales, exámenes o entrevistas. Practicar la autoconciencia, la compasión y la autorreflexión ayuda a manejar la presión y a mantener la productividad sin sacrificar el bienestar.
Economou invita a los espectadores a observar sus propios juicios mientras siguen los Juegos.
“Quizá juzgas cómo se ven los atletas o cuando fallan en una prueba. Fíjate en esos pensamientos. La autoconciencia es el primer paso para regular la presión en tu propia vida”.
Los deportistas, recuerda, sacrifican mucho más de lo que se ve en pantalla. Viajes constantes, renuncias familiares, riesgo de perder patrocinios o de quedar fuera de un equipo.
“En lugar de juzgar, podemos practicar la compasión. Estas son lecciones de vida que podemos aplicar en nuestras identidades cotidianas”, añade.
"Cuando no estés de acuerdo con un compañero, tómate un momento para tomar perspectiva. ¿De dónde viene esa persona? Mantente curioso. Además, ¿podrías esforzarte más? ¿Estás navegando más o tu mente se distrae durante el día? ¿Qué sacrificios has hecho por tu papel? Un poco de autorreflexión puede ser de gran ayuda, lo que conduce a una mayor productividad, alineación de valores y una satisfacción general mejorada", concluye.


