Sugiere Trump agregar a Canadá y Venezuela como parte de EU
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 1 de febrero de 2026.- El presidente Donald Trump provocó diversas reacciones este domingo tras mencionar, en un tono informal, su supuesta intención de expandir el territorio estadounidense.
Durante la cena anual del exclusivo club Alfalfa en Washington D.C., el mandatario bromeó con la posibilidad de sumar tres nuevas entidades a la Unión Americana, señalando específicamente a los países vecinos del norte y del sur, además de la isla autónoma danesa.
En medio del evento social que reúne a la élite política y empresarial de la capital, el jefe del Ejecutivo descartó que Groenlandia fuera su primera opción para ampliar la nación. "Nunca ha sido mi intención convertir a Groenlandia en el estado número 51. Quiero convertir a Canadá en el estado número 51. Groenlandia será el estado número 52. Venezuela puede ser el estado número 53", afirmó Trump ante los asistentes, desatando comentarios sobre su particular estilo de diplomacia.
Aunque las declaraciones se dieron en un contexto de broma, el interés por Groenlandia ha sido un tema recurrente en la agenda presidencial bajo el argumento de proteger la seguridad nacional frente a la presencia de Rusia y China en el Ártico. No obstante, la mención de Canadá como el estado 51 marca un nuevo matiz en sus interacciones con el socio comercial del norte, con quien mantiene una relación de altibajos en materia de aranceles y fronteras.
Respecto a la situación en el Cono Sur, el mandatario aprovechó para validar la gestión actual en Caracas tras los eventos políticos recientes. A bordo del avión presidencial Air Force One, el líder estadounidense destacó la sintonía que mantiene con el mando venezolano. "Nos llevamos muy bien con el liderazgo venezolano. Están haciendo un trabajo realmente bueno", comentó el sábado, refiriéndose a las acciones de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
La retórica de expansión territorial de Trump, aunque sea presentada como humorística en foros sociales, suele generar respuestas inmediatas de los gobiernos aludidos. En ocasiones anteriores, autoridades locales de Groenlandia han rechazado cualquier intento de soberanía extranjera, mientras que en Canadá la idea de una integración estatal suele ser recibida con escepticismo por los sectores nacionalistas de Ottawa.


