Destacan el esfuerzo de trabajadores que removieron nieve en NJ
NEW BRUNSWICK, Nueva Jersey, EU, 28 de enero de 2026.- La reciente tormenta invernal que cubrió gran parte de Nueva Jersey dejó no solo calles congeladas, aceras peligrosas y montículos de nieve en las esquinas, sino también jornadas extenuantes para decenas de trabajadores que tuvieron que salir en condiciones extremas a remover hielo y despejar accesos. Mientras muchas familias permanecían resguardadas en sus hogares, otros pasaban días enteros limpiando entradas, escuelas, calles residenciales y zonas de alto tránsito para permitir que la vida cotidiana pudiera continuar.
Uno de ellos es Francisco Valentín Barragán, trabajador de jardinería que durante el invierno encuentra en las nevadas una oportunidad laboral clave para sostenerse.
Barragán relató que este invierno las acumulaciones fueron especialmente fuertes, alcanzando cerca de 18 pulgadas de nieve, lo que implicó un esfuerzo físico intenso y prolongado en distintas zonas del estado.
“Mi trabajo realmente es la jardinería, pero en invierno casi no tenemos mucho trabajo, entonces cuando cae nieve se vuelve una oportunidad de trabajar y hay que aprovechar al máximo. Esta nevada de este invierno fue bastante fuerte, como casi de 18 pulgadas, y por eso nos tocó trabajar muchísimo, porque cuando cae así de duro no se puede esperar, hay que salir de una vez”, indicó Valentín.
Barragán explicó que las jornadas durante estos eventos pueden ser extremadamente largas, con descansos mínimos, ya que el tiempo es esencial para evitar que la nieve se convierta en hielo más difícil de remover. Señaló que en su caso llegaron a trabajar prácticamente sin parar durante más de un día completo, con el objetivo de aprovechar cada hora disponible.

“Trabajamos casi 35 horas seguidas, dormimos apenas un par de horitas y volvimos a regresar. En estos trabajos uno trata de aprovechar el tiempo al máximo, porque mientras más dormimos, es dinero que se pierde. Entonces uno sigue y sigue, porque la nieve no espera, y hay que limpiar rápido para que la gente pueda salir”, afirmó.
Acumulación de nieve es más que un paisaje
Aunque muchas personas ven la nevada como un paisaje atractivo o incluso como un momento para disfrutar en familia, para quienes trabajan en la limpieza representa un reto constante. El hielo acumulado puede convertirse rápidamente en un riesgo para peatones y conductores, especialmente en espacios que deben mantenerse seguros como escuelas, edificios públicos o entradas principales de vecindarios residenciales.
Barragán indicó que su labor comienza desde el momento en que empieza a caer la nieve, especialmente en lugares prioritarios donde no se puede esperar a que termine la tormenta para actuar. En su caso, uno de los puntos principales fue una escuela que debía permanecer despejada durante todo el evento.
“Nosotros normalmente empezamos desde que empieza a caer, porque tengo una escuela donde hay que mantenerla limpia todo el tiempo. Entonces, una vez que comienza la nevada, uno ya tiene que arrancar a trabajar. Es un poquito fácil al principio, pero ya en las casas, donde hacemos la limpieza, vamos hasta que termina de caer completamente la nieve, y ahí sí se vuelve más duro”, afirmó Valentín.

El trabajador señaló que, aunque el trabajo puede parecer manejable en las primeras horas, con el paso del tiempo se vuelve cada vez más pesado. La nieve acumulada requiere maquinaria especial, esfuerzo físico constante y varios días consecutivos de labor para poder despejar completamente las zonas afectadas, en medio de temperaturas bajo cero.
“Sí es un poquito complicado porque es un trabajo bastante duro, uno pasa muchas horas afuera, con frío, moviendo nieve y hielo, pero al final vale la pena, porque se recupera un poquito y también se siente bien poder ayudar a que todo quede limpio y seguro”, relató Valentín.
En tormentas como la más reciente, la remoción no se limita a un solo día. Barragán explicó que los equipos pueden tardar entre tres y cuatro días trabajando día y noche, regresando incluso después de que la nevada termine para limpiar lo que queda endurecido en las entradas, aceras y estacionamientos.
“En una nevada más o menos como esta, de unas 18 pulgadas, normalmente trabajamos unos tres o cuatro días seguidos. Y eso es sin parar, día y noche, dormir un par de horas y luego regresar otra vez, porque hay que seguir quitando todo lo que se va acumulando”, así lo expresó Barragán.
Además, indicó que a medida que la nieve comienza a derretirse, queda el hielo compacto y los restos endurecidos que requieren un trabajo adicional. Barragán explicó que en esa fase final es necesario regresar con máquinas para dejar las superficies en mejores condiciones, ya que lo que queda puede ser incluso más peligroso que la nieve fresca.

“Ya al final, cuando queda lo que está ahora, que son partes más fuertes, hielo que no se va solo, regresamos con máquinas y hay que dejarlo todo mucho mejor. Es como un segundo trabajo, arreglar un poquito más para que no quede nada peligroso en las entradas o en los andenes”, finalizó.
Barragán hizo un llamado a la comunidad para que mantenga la precaución en estos días posteriores a la tormenta, cuando el peligro continúa debido al black ice, una capa de hielo casi invisible que puede provocar accidentes graves, especialmente durante la madrugada y en calles con poca visibilidad.
“Yo le recomiendo mucho cuidado a la gente. Siempre hay que ponerse el cinturón de seguridad cuando se va a conducir, porque ese es el mejor amigo. También evitar manejar a altas horas de la madrugada, porque normalmente se forma el black ice, ese hielo negro que es muy peligroso y puede causar accidentes. Si no es una emergencia, es mejor no salir”, puntualizó Valentín.
Las autoridades continúan recomendando precaución mientras persisten las bajas temperaturas en Nueva Jersey, y testimonios como el de Francisco Valentín Barragán reflejan el esfuerzo silencioso de quienes trabajan sin descanso para que las comunidades puedan recuperar la movilidad y la seguridad tras cada tormenta invernal.


