Libros de ayer y hoy
Flagelus. Gallardo y aquel Ombudsman propuesto
laislaquebrillaba@yahoo.com.mx
Mientras se vislumbran cambios en el área de la investigación federal, toco el tema en el que esa área se deslindó del general José Francisco Gallardo Rodríguez, y lo dejó en manos del Ejército que lo mandó a prisión. Fue el mes de noviembre de 1993 y gobernaba cuestionado, Carlos Salinas de Gortari. Sometido a juicio, por haber propuesto una ombudsman para ese cuerpo militar de entonces, hubo un ensañamiento en su contra que lo llevó a juicio de guerra y más tarde a prisión en donde permaneció hasta 2002. Casi nueve años de su vida solo por haber solicitado un vigilante de las fuerzas armadas. Estuve presente en el juicio de guerra y escribí sobre el desarrollo de ese raro juicio poco aplicado en México. Lo mismo que hice en visitas a la prisión Neza Bordo. Una de las entrevistas fue publicada en mi libro Flagelus (Groppe, agosto 2025) en la que menciona en diez puntos, los efectos de su lucha por querer un ejército diferente que en mucho se percibe en este momento. Gallardo murió el 29 de abril de 2021 en la Ciudad de México. En la publicación que sigue, publicada en la revista Forum 1999, se describe el lugar en donde pasó tantos años el militar, que es parte de lo que eran las prisiones hace más de 30 años. El fue considerado por Amnistía Internacional, preso de conciencia
AQUELLA PRISIÓN EN LA QUE PASÓ CASI NUEVE AÑOS EL GENERAL GALLARDO
Prisión Neza Bordo.- Para enfatizar que las penas de prisión no solo se cumplen con el encierro y la vida precaria que transcurre en las celdas, esta cárcel está a un costado de los basureros de Tulyehualco, desde donde llegan las miasmas traídas por el viento del oriente.
Aquí purga su condena el general brigadier José Francisco Gallardo Rodríguez por haber disentido del Ejército. A la entrada de la sección de los presos más controlados -entre los que se encuentra Gallardo-, se estancan los desechos de todo el penal y las moscas pululan y penetran en los patios, a las celdas, a la comida. No hay árboles ni ramas. Todo es una pena recrudecida.
Instalado en una celda de tres metros por tres, Gallardo debería compartir su espacio con cuatro presos más. Literas de latón se empotran en las paredes y sirven a Gallardo de multiusos: asientos para sus visitas, armarios para sus modestas despensas, espacio de juego para su hijita y hasta para una casita de juguetes, donde Jésica cambia a sus muñecas.
El espacio refleja la personalidad acuciosa de Gallardo y la respuesta altiva que ha dado a sus perseguidores. Libros de todo tipo, en especial de derecho, nutren el cotidiano espacio de su lucha y un diccionario grueso le da la pauta a sus muchas colaboraciones para ONG’s académicas, legislativas y sociales.
NADA ESTÁ DE MÁS EN ESTA CELDA
Nada está de más en esta celda. Humildes cartones sirven de depósitos de despensas y modestos utensilios que uno bota a la basura, son los artefactos de la cocina donde el militar recicla sus alimentos. Se trata de conservar la salud a toda costa.
Como un personaje central de la lucha contra el abuso del poder, Gallardo es solicitado constantemente para opinar, dar charlas, emitir conceptos o enviar adhesiones o propuestas.
Este día envía propuestas a senadores del PRD y a la coordinadora de la fracción priísta en el Senado, María de los Ángeles Moreno, para que Benjamín Laureano Luna el activista, sea considerado como posible candidato a la presidencia de la CNDH. También formula un mensaje para Eureka y sus heroicas mujeres encabezadas por Rosario Ibarra de Piedra. Esta asistió a su celda hace pocos días, igual que el diputado Benito Mirón Lince, mientras en la agenda espera a Ofelia Medina y a Octavio Rodríguez Araujo, entre otros.
Divididos en cuadrados, ralos, escuetos, las secciones de esta prisión, parecen ceder su peor espacio al sitio donde está el general. Hay un pequeño patio donde deambulan los presos y en la parte habitacional, pequeños pasillos, fríos, húmedos que llevan a celdas de la misma estructura del general. Hay 80 presos. Gallardo ha elevado su moral, en un contexto en el que es respetado y ayuda y asesora a los presos y usa terapias de conciliación entre ellos, poniéndolos a jugar ¡ajedrez!
Alternando con las anécdotas del caso, que los lectores de Forum conocen, -detención el 9 de noviembre de 1993, por haber escrito un artículo (No. 22. octubre de 1993 pp. 9-14) pidiendo un ómbudsman para los militares con su secuela de cárcel militar, represión, consejos de guerra y traslado posterior a estas prisión civil- aparece también, entre bromas la parte trivial de la visita. Cómo se calienta el agua para el baño, cómo se desinfectan los alimentos, el uso que se le da a la plancha de vapor. Y también el reconocimiento de la actitud humana del director de la cárcel, muy distinta a los de la prisión militar.
Después, muy apretujadas, diez personas comemos pollo, tomamos los refrescos que la familia trajo en este día de domingo y nos reconfortamos con este hombre que hace historia y que en medio de estas penurias nos da una lección de por qué vale la pena vivir.
