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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 10 de octubre de 2026.- Los refrescos sin azúcar pueden ayudar a reducir la ingesta de azúcares añadidos cuando sustituyen a las bebidas azucaradas, pero su consumo debe ser ocasional y el agua natural debe mantenerse como la principal fuente de hidratación, señaló Delia Guadalupe Estrada Palafox, directora del Departamento Académico de Ciencias de la Nutrición de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).
De acuerdo con un comunicado de prensa, la especialista explica que las versiones sin azúcar utilizan edulcorantes como aspartame, acesulfame K o sucralosa para proporcionar sabor dulce sin aportar las calorías del azúcar.
Por ello, elegir estas bebidas en lugar de refrescos tradicionales puede contribuir a disminuir el consumo de azúcares añadidos y formar parte de una estrategia para controlar el peso. Sin embargo, no aportan nutrientes esenciales y no deben considerarse sustitutos del agua.
Estrada Palafox indicó que algunas bebidas, especialmente los refrescos de cola, contienen ácido fosfórico. Aunque ciertos estudios han encontrado asociaciones entre el consumo elevado de estas bebidas y una menor densidad mineral ósea, la evidencia disponible no permite atribuir directamente esos efectos a dicho compuesto.
Asimismo, algunas investigaciones han relacionado el consumo frecuente de refrescos sin azúcar con obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. No obstante, estas asociaciones no demuestran una relación directa de causa y efecto.
En cuanto a los edulcorantes, las autoridades sanitarias los consideran seguros cuando se consumen dentro de los límites establecidos. Aun así, se requieren más investigaciones para comprender sus posibles efectos a largo plazo.
La especialista también advierte que, aunque los refrescos sin azúcar no contienen los azúcares que favorecen la aparición de caries, su acidez puede contribuir al desgaste del esmalte dental cuando se consumen con frecuencia.
Como alternativas, recomendó beber agua natural con limón, naranja, pepino o frutas frescas, así como agua mineral con limón e infusiones sin azúcar.
"Si el objetivo es mejorar la calidad de la alimentación, lo ideal es que el consumo de refrescos, incluso los que no contienen azúcar, sea cada vez menos frecuente. En su lugar, se puede optar por agua natural con rodajas de limón, naranja, pepino o frutas frescas, agua mineral con limón y menta, o infusiones frías de jamaica, canela o frutos rojos sin azúcar", indicó.

Para quienes consumen refrescos diariamente, sugirió reducir su frecuencia de manera gradual y alternar cada porción con un vaso de agua.
El objetivo es disminuir progresivamente el consumo de refrescos, incluso los que no contienen azúcar, y priorizar el agua natural como bebida habitual.




