Reivindican legado de Willie Colón como figura de la salsa en Nueva York
QUEENS, Nueva York, EU, 22 de febrero de 2026.- La historia de Willie Colón se confunde con la propia historia de la salsa en Nueva York. Hijo de migrantes puertorriqueños, criado en el Bronx, Colón encontró en la música una forma de narrar la vida del barrio latino en los años sesenta, cuando la ciudad vivía tensiones sociales y culturales que marcaron a toda una generación.
Con apenas 15 años firmó su primer contrato discográfico y comenzó una carrera que redefiniría el sonido del Caribe en Estados Unidos.

Su alianza con el cantante Héctor Lavoe fue clave para ese despegue. Juntos construyeron una identidad musical que combinaba la crudeza de la vida urbana con ritmos afrocubanos, trombones poderosos y letras que hablaban de migración, orgullo y nostalgia. Discos como El Malo o Cosa Nuestra marcaron el inicio de una estética que conectó con miles de latinos en el noreste del país, quienes encontraron en esas canciones un espejo de sus propias historias.
Colón también fue parte esencial de Fania Records, el sello que impulsó la salsa como fenómeno global.
En esa plataforma, junto a otros músicos de la Fania All-Stars, llevó el género a escenarios internacionales, desde el Caribe hasta África y Europa. Su trombón se convirtió en símbolo de una época en la que la música latina dejó de ser marginal para ocupar un espacio central en la industria cultural de Estados Unidos.

Más allá del sonido, Colón se destacó como productor y arreglista. Trabajó con voces nuevas y consagradas, exploró fusiones con jazz, rock y música brasileña, y ayudó a consolidar el concepto de la salsa como movimiento cultural. Su curiosidad artística lo llevó a experimentar sin perder la esencia del barrio, una mezcla de tradición y modernidad que sigue inspirando a nuevas generaciones de músicos latinos.
Un nombre en Nueva York
La influencia de Colón no se limitó a los escenarios. Con el paso de los años incursionó en la política y el activismo comunitario, defendiendo derechos de los migrantes y programas culturales para jóvenes latinos. En la ciudad de Nueva York, su nombre se volvió referencia obligada cuando se habla del aporte boricua a la identidad multicultural de la ciudad. Para muchos, sus canciones narraron lo que significaba crecer entre dos culturas, con raíces caribeñas y vida neoyorquina.
A pesar de las polémicas y cambios de rumbo en su carrera, su legado musical permanece intacto. Artistas contemporáneos citan sus arreglos como escuela, mientras coleccionistas y melómanos siguen descubriendo la potencia de sus primeras grabaciones. En conciertos y festivales, sus composiciones continúan sonando como himnos que unen generaciones.

Hoy, cuando la salsa convive con nuevos géneros urbanos, el nombre de Willie Colón sigue resonando como puente entre pasado y presente.
Su trombón no solo acompañó la historia de la diáspora latina en Nueva York; también ayudó a contarla con dignidad, ritmo y memoria. En cada acorde, en cada coro que se canta en fiestas familiares o en escenarios internacionales, permanece la huella de un músico que convirtió la experiencia migrante en patrimonio cultural de toda América Latina.


