Busca Elmer, joven de Tabasco, México un milagro para seguir respirando
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 29 de abril de 2026.- La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) estimó un 61 por ciento de probabilidad de que el fenómeno El Niño se desarrolle plenamente entre mayo y julio de este año.
Los pronósticos sugieren que este evento climático mantendrá su presencia en Estados Unidos y el resto del continente al menos hasta finales de 2026, con una intensidad que especialistas califican como histórica. Ante este escenario, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha solicitado a las naciones fortalecer sus planes de mitigación frente al incremento de desastres naturales.
América Latina presenta un mapa de riesgos diferenciado donde Brasil figura como el país con mayor sensibilidad ante las anomalías meteorológicas proyectadas. Las zonas costeras de Perú y Ecuador se preparan para enfrentar lluvias extremas e inundaciones, mientras que el Cono Sur, específicamente Uruguay, Paraguay y el noreste de Argentina, también prevé un exceso de precipitaciones que comprometería la infraestructura local.
En contraste, Centroamérica y el Corredor Seco enfrentarán sequías prolongadas y temperaturas elevadas que amenazan directamente la seguridad alimentaria debido a las inminentes pérdidas agrícolas.
La Amazonía y el norte de Sudamérica, abarcando sectores de Colombia, Venezuela y territorio brasileño, lidiarán con un marcado estrés hídrico e incendios forestales derivados de las olas de calor. Expertos consultados por Bloomberg Línea advierten que estas condiciones afectarán sectores estratégicos como la pesca, la energía y la gestión del agua potable.
La OMM tiene previsto emitir un boletín detallado a finales de mayo para ofrecer directrices técnicas que permitan a los gobiernos adoptar medidas anticipatorias antes de que la fase más crítica del fenómeno se establezca durante el trimestre de junio a agosto.




