Libros de ayer y hoy
La instalación de la luz de gas en nuestro país el 2 de agosto de 1857 dio el inicio de una vida diferente a la que los conglomerados habían tenido, sobre todo la ciudad central del país, lo que es la Ciudad de México. Señalamos eso porque lo recalcan las efemérides oficiales, lo cual significa que en esa fecha entró en la historia la luz de gas y, no lejos de aquella fecha, en 1881, ya con el inicio del porfiriato, la capital estrenaba uno de los grandes aportes a la humanidad, la luz eléctrica. Esa historia va señalando las fechas para imaginar cómo empieza a ver la gente aquellos cambios y de qué manera, ya en 1894-1905, las urbes de buena parte del país tenían luz eléctrica. Con aire frívolo, vale recordarle a don Pedro Infante, donde esté, que ya había luz en esas ciudades y que, por lo tanto, el “sereno de la esquina”, que solo apagaba la linterna de gas un poco después de la mitad del siglo XIX, no lo hacía cuando menciona el cantante, casi mediados del siglo XX, porque en ese entonces había luz eléctrica en casi todo el país. Y, por lo tanto, calles iluminadas.
Si el sereno de la esquina
Me quisiera hacer favor.
de apagar su linternita
¿Qué va pasando, mi amor?
LA LUZ ELÉCTRICA EMPIEZA A CONSOLIDARSE EN MÉXICO A PARTIR DE 1905
A partir de 1905, México fue consolidando su luz eléctrica, sobre todo en las ciudades y más lento en la extensión a las comunidades rurales, muchas de las cuales todavía batallan en estas épocas para tener esa importante corriente. La luz eléctrica se aplicó por primera vez en Inglaterra; después se fue extendiendo por Europa y más tarde, después de Estados Unidos, México entró en esa apertura que, como dijimos antes, cambió la forma de vivir no solo en nuestro país, sino en el mundo. La historia es larga y desde luego se menciona al que se considera su principal promotor, Thomas A. Edison, creador de la primera central eléctrica. Este momento de la historia es largo y complejo y, solo para dar una idea local, diríamos que en la Ciudad de México la luz funciona en buena parte de las comunidades y solo se denuncian fallas locales, sobrecargas de transformadores debido al alto consumo y algunos daños. Pedro Infante ahora sí toma en cuenta esa nueva luz que ya ilumina las calles, pero que en ese momento le estorba para sus amores.
Apaguen la luz.
Porque van sin
Estas nochecitas.
En la oscuridad
Con seguridad,
Se oyen más bonitas.
LA LUZ QUE AGONIZA, OBRA QUE RETOMA LAS VICISITUDES DE LA LUZ
La luz, desde todas sus perspectivas, lo que es y lo que significa, también ha dado lugar a muchas obras, y uno de los que se inspiraron en ella fue el escritor inglés Patrick Hamilton, al dar a conocer su novela Gas Light en 1938. No tenía idea del impacto que causaría su obra al convertirse en filme ni que sería una de las más significativas películas en la historia del cine. La luz que agoniza, basada en esa novela, fue dirigida por George Cukor en 1944 y tuvo en su primacía a Ingrid Bergman en pleno triunfo y a Charles Boyer. Es una película de suspenso en la que la luz eléctrica que se apaga en determinados momentos de la noche juega un papel fundamental para descubrir, en medio del peligro y la inseguridad de una joven esposa, lo que realmente estaba pasando en la parte alta de la casa. En ese filme aparece muy joven Ángela Lansbury, después famosa actriz de filmes policíacos.




