Tiempos Modernos: la complejidad que no queremos ver
El programa general de salud mental para escuelas secundarias, anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum, está vinculado de alguna manera a lo que ha sucedido con algunos adolescentes que han cometido crímenes y enfrentan lo que hay en su entorno o lo que nos llega en realidad desde afuera. La locura que se expresa en la guerra cotidiana está impactando primero como ejemplo para aplicarla y segundo para expresar su realidad de muchas formas, una de ellas la agresión en otros casos o en suicidio. Hechos ambos que suelen llevar a la muerte. La mentalidad fuera de control que reconocemos a diario en quienes encabezan esas guerras, no solo deja ejemplos, sino los efectos que acentúan el actuar de muchas personas. Sobre todo jóvenes. A la par que matan y destruyen seres y bienes, Donald Trump y Benjamín Netanyahu, alteran y destruyen mentes y vidas.
MUCHOS PERSONAJES FAMOSOS SE ENFRENTARON A LA ALTERACIÓN MENTAL
En el recorrido que hacemos por la historia del conocimiento, casos de alteración mental siempre se han presentado. En la poesía, en la escritura, en la pintura, entre muchas actividades, surgen siempre seres que fueron alcanzados por la debilidad mental y la expresaron no solo en sus conductas sino en sus trabajos. Allan Poe, Van Gogh, Franz Kafka, Ernest Hemingway, aquel Ludwig Van Beethoven que además era sordo, Charles Dickens deprimido y ansioso, entre muchos, nos llevan a sus obras sabedores de que atrás había inestabilidad. Los que estudiaron en sus momentos a esas personas, nos agregan una gran lista entre los que están León Tólstoi, Frida Kahlo, Winston Churchill y hasta Robin Williams el actor, recientemente suicidado.
LA CONDUCTA DE KAFKA, TUVO MUCHO QUE VER CON SU PADRE: SARAMAGO
Los expertos deben señalar la causa de una alteración mental, porque hay muchas. La influencia de un entorno como el del crimen organizado o la percepción cotidiana de una guerra rabiosa y destructiva como la que encabezan Trump y Netanyahu, puede alterar a muchos. Pero hay cuestiones personales que pueden conducir a lo mismo. El Nobel 1998, José Saramago, uno de los prologuistas de Franz Kafka, cifra la conducta del escritor en la actitud y diferencias que tuvo con su padre. Señala a través de sus obras El proceso (Editorial Multimedios 1999) y La metamorfósis, la forma como a través de personajes y de secuencias, va expresando la actitud de su padre con el que tuvo diferencias permanentes, en parte de los escritos. Saramago señala que Franz mencionaba que al vivir en su casa, con su madre solo intercambiaba unas palabras y con su padre ninguna. En El proceso, el padre mismo podría ser la autoridad. Y lo señala el Premio Nobel, que hay que recordar que en esa obra, el propio Josef K, el personaje, lleva a sus detractores al mismo lugar donde lo iban a ajusticiar. “Ahorrar trabajo a las autoridades...Es decir, al Padre”, dice el portugués.




