Itinerario político
¡En las calles las mujeres exhiben a la presidenta!
El domingo 8 de marzo del 2026 fue histórico en México. Y es que, como nunca, en por lo menos en 50 ciudades de todo el país –incluidas las capitales de las 32 entidades federativas--, cientos de miles de mujeres salieron a las calles con una consigna contundente. Consigna que exhibió por las capitales, por las plazas y los pueblos el fracaso de la primera presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Sí, porque no es otra cosa que un fracaso que, en el sexenio de Claudia, se hayan producido y solapado la mayor epidemia de feminicidios y desaparición de mujeres en la historia de México y del mundo.
Sí, porque les guste o no a los “morenistas” y a sus “feminoides” está a la vista del mundo el fracaso de la primera mujer presidenta, en temas como el de la seguridad, entre otros.
Sí, Claudia fracasó en la responsabilidad básica de garantizar la seguridad, la integridad y la vida de las mujeres mexicanas; esas mujeres que, según pregona el vulgar eslogan oficial, “todas llegaron al poder”.
Pero sin duda que durante el “El 8M” del 2026, el tamaño del fracaso de la “señora presidenta” fue, del mismo tamaño, que la mayor movilización femenil en la historia de México.
Y es que, según reportes periodísticos y testimonios en redes -- sobre la protesta del “8-M” --, las mujeres mexicanas están al límite de la tolerancia.
¿Por qué?
Porque sólo bastaba con leer las consignas en cartulinas, en mantas y a gritos de esos cientos de miles de mujeres –si no es que millones de ellas--, para entender el hartazgo social de las mujeres mexicanas.
Y es que, como nunca había ocurrido, en México se vive una epidemia de feminicidios, de asaltos a mujeres en el transporte público, de ataques en la vía pública, de secuestros en instituciones educativas y violaciones a menores de edad –a niñas--, y a mujeres adultas mayores.
Sí, el México de Claudia Sheinbaum no es un México ideal y menos seguro para las mujeres, porque como nunca había ocurrido, a nadie le importa la seguridad y el bienestar de esas mujeres, a pesar de que México es “gobernado” por la primera mujer en su historia.
Y no se trata de exageración alguna.
Y es que según recuentos periodísticos, de enero de 2019 a enero del 2026 –siete años del Partido Morena en el poder--, se documentaron por lo menos seis mil 500 feminicidio y en la misma fecha se reportaron casi 30 mil mujeres desaparecidas y no localizadas.
Sí, cifras no sólo de escándalo sino escalofriantes; la cifra de seis mil feminicidios en siete años arroja un promedio de 70 mujeres asesinadas al mes, lo que significa poco más de dos mujeres que pierden la vida al día, en México.
Pero tampoco es un asunto menor el de las desapariciones, que se estiman en por lo menos 30 mil mujeres desaparecidas y no localizadas en esos siete años, lo que arroja una estadística de más de 300 mujeres desaparecidas al mes.
Sin duda que las anteriores son cifras que van más allá del escándalo y que colocan a México en la categoría de terrorismo y atrocidades que no se han producido ni en los peores tiempos de las peores guerras de la historia.
Y por eso la pregunta de rigor: ¿Por qué en México sigue la epidemia de feminicidios y de mujeres desaparecidas? ¿Por qué no pasa nada?
La respuesta la conocen todos.
Porque la presidenta de México y su antecesor, AMLO, desplegaron una estrategia de impunidad a favor de los mayores grupos criminales, cuyas fechorías no sólo son toleradas, sino solapadas.
Y es que, a cambio de esa impunidad oficial, los grupos criminales financiar las ambiciones político-electorales, como la carrera presidencial de la propia Claudia Sheinbaum.
Y también gracias a esa complicidad, la “señora presidenta” decidió celebrar el “8-M” del 2024, no escuchando a los cientos de miles de reclamos sociales de todo el país, sino rodeada de militares.
Sí, Claudia Sheinbaum ya también militarizó el “8-M”.
Por eso, tanto la presidenta, como sus lacayos de Palacio y sus aplaudidores, pueden decir misa y exaltar los supuestos logros de la presidenta, pero lo cierto es que si leyeron los cientos de miles de pancartas que cientos de miles de mujeres exhibieron en todo el país, se les caería la cara de Vergüenza, tanto a la presidenta como a sus paleros.
Sí, el México de hoy es de las mujeres mexicanas, pero no de las empleadas de un sátrapa como López Obrador.
Al tiempo.
