Itinerario político
¡En Morena, maestros de vivir en el engaño!
Al arranque del Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, arrancó una de las mayores ovaciones que se recuerden en dicho foro.
Y es que el canadiense no solo se refirió a la “ruptura” del orden mundial, sino que advirtió que las “potencias medias no están indefensas”; pero “el poder de los menos poderosos comienza con la honestidad”.
Y para explicar su teoría recurrió al ensayo del disidente checo, Václav Havel –escrito en 1978 bajo el título de: “El poder de los sin poder” --, que parte de una pregunta fundamental: “¿Cómo se sostiene el sistema comunista?”.
Del mismo ensayo el primer ministro canadiense recordó la “metáfora del verdulero”; metáfora que dice lo siguiente.
“Cada mañana, el verdulero coloca un letrero en su escaparte, que dice lo siguiente: “proletarios del mundo, uníos”. No lo cree; nadie lo cree, pero lo coloca de todos modos; para evitar problemas, para llevarse bien. Y como cada tendero en la calle hace lo mismo, el sistema persiste, no sólo mediante la violencia sino mediante la participación de la gente común en rituales que, en privado, saben que son falsos”.
“Havel llamó a esto “vivir dentro de una mentira”. Es decir, “el poder del sistema no proviene de la verdad, sino de la disposición de todos a actuar como si fuera cierto.
“Y su fragilidad proviene de la misma fuente: cuando incluso una sola persona deja de actuar –cuando el verdulero quita el letrero--, la ilusión empieza a resquebrajarse. Por eso llegó el momento de que las empresas y los países retiren sus letreros” (FIN DE LA CITA)
El mensaje tiene muchos puntos de atención, pero uno especialmente claro hacia gobiernos populistas como el mexicano, en donde el partido oficial, Morena y sus políticos siempre han vivido dentro de una montaña de mentiras.
Sí, “mentiras” como la “Cuarta Transformación”; mentiras como aquella de que “no son iguales”, mentiras como la supuesta superioridad moral, como la inexistente “medianía juarista”; como la fantasiosa e hipócrita “honestidad valiente”, como el mentiroso “primero los pobres”, como el farsante “el pueblo manda” y, sobre todo, como la perniciosa alianza de la política y de los gobiernos de Morena con el crimen organizado.
Lo cierto es que --según el multiaplaudido discurso del primer ministro canadiense--, la metáfora del verdulero es aplicable, “como anillo al dedo”, al concepto del idiota “chairo mexicano”.
Sí, en los hechos, los chairos son los verduleros que cada mañana colocan en sus estantes el letrero público que dice que “con Morena vivimos el paraíso terrenal de la “4-T””, pero en privado todos los “chairos” saben que esa premisa es falsa.
Los “chairos” saben que no existe tal honestidad; saben que los pobres no son primero; saben que el pueblo no manda; que la “medianía juarista” es un chiste porque una condición para pertenecer al Partido Morena es ser ladrón, deshonesto, corrupto, mentiroso saqueador del dinero público y, sobre todo, aliado del crimen organizado.
En pocas palabras, los políticos de Morena, sus gobernantes y, sobre todo los “chairos”, viven en medio de una mentira que está a la vista de todos, al extremo de que, en privado, en “lo oscurito”, los propios chairos saben que Morena y su “4-T” no son más que un discurso “engañabobos”.
Y si, ya es tiempo de que dejen de engañarse a sí mismos.
¿O no?
Al tiempo.


