Las dudas del caso Carlos Aguirre
El presidente Donald Trump y sus fuerzas operativas de Marines-CIA-DEA está haciendo realidad el sueño del presidente James Monroe en su discurso de 1823 ante los indicios de la penetración de potencias extracontinentales en la zona del continente americano: América solo para Estados Unidos.
Su frase “yo estoy al mando de Venezuela” y la designación de un triunvirato estadounidense --secretario de Estado, secretario de Guerra y subdirector del gabinete de políticas de la Casa Blanca-- como encargados del control político gubernamental del país sudamericano consolidaron el objetivo de que la Casa Blanca efectivamente domine los espacios de decisión nacional de gobiernos de todos los países latinoamericanos y caribeños del continente americano.
Hasta ahora van 14 países que han caído bajo el dominio de la Casa Blanca: Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Chile, República Dominicana, Puerto Rico y Argentina; y el propio presidente Trump definió ya los siguientes cinco países que estarían en la lógica de una inmediata anexión política formal o real a los intereses de la Casa Blanca: Groenlandia, Canadá que ha sido vista por Trump como el estado 51 de la Unión Americana, México, Colombia y Cuba, y en el limbo estaría Nicaragua que es considerado como un no-país.
En el discurso de su informe de gobierno del 2 de diciembre de 1823, el presidente James Monroe advirtió que los imperios ruso y británico tenían intenciones de expandir su dominio territorial sobre países del continente americano, y se tienen registrados posiciones de esas dos monarquías en la zona territorial que después sería Estados Unidos.
La expansión territorial de Estados Unidos a partir de la lengüeta de las 13 Colonias en la zona del Atlántico avanzó de 1783 a 1898:
En su discurso de 1823, el presidente Monroe estableció el enfoque de Estados Unidos desde su seguridad nacional con criterios que son los que han animado todas las estrategias de los presidentes estadounidenses desde Truman en 1947 a Trump con Venezuela y que se sintetizan en América para los EU:
“En las discusiones a que ha dado lugar este intéres y en los acuerdos con que pueden terminar, se ha juzgado la ocasión propicia para afirmar, como un principio que afecta a los derechos e intereses de los Estados Unidos, que los continentes americanos, por la condición de libres e indepencientes que han adquirido y mantienen, no deben en lo adelante ser considerados como objetos de una colonización futura por ninguna potencia europea...”
“Es imposible que las potencias aliadas extiendan su sistema político a cualquier porción de alguno de estos continentes sin hacer peligrar nuestra paz y felicidad; y nadie puede creer que nuestros hermanos del Sur, dejados solos, lo adoptaran por voluntad propia. Es igualmente imposible, por consiguiente, que contemplemos una interposición así en cualquier forma con indiferencia. Si contemplamos la fuerza comparativa y los recursos de España y de esos nuevos Gobiernos, y la distancia entre ellos, debe ser obvio que ella nunca los podrá someter. Sigue siendo la verdadera política de los Estados Unidos dejar a las partes solas, esperando que otras potencias sigan el mismo curso.”
El problema de Estados Unidos ha sido su falta de reciprocidad: la Doctrina Monroe declara al continente americano como propiedad exclusiva de los intereses estadounidenses, pero la estrategia de seguridad nacional Truman-Trump no respeta los espacios de autonomía de otras zonas territoriales del planeta fuera del continente americano: Estados Unidos domina Europa, África, Asia y Oceanía y en términos históricos tiene como espacio de seguridad nacional estadounidense en una zona territorial donde nunca se pone el sol, como señalaba la argumentación del imperio español en los siglos XVI a XVIII.
La doctrina Monroe 2.0 del presidente Trump no solo decreta al continente americano como su zona de seguridad nacional ante el expansionismo actual de Rusia y China, sino que va más allá y tratará de imponer el modelo imperial tipo Edad Media: gobiernos locales como intendentes y funcionarios de la Casa Blanca como poderes reales encargados de la gestión política de los países ocupados.
Política para dummies: la política sirve para lo que no sirve y no sirve para lo que sirve.
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