El futuro ya nos alcanzó
La ley contra la injerencia extranjera en el proceso electoral mexicano llegó en el momento adecuado y por circunstancias adecuadas: el presidente Trump y su estrategia geopolítica en modo de Doctrina Monroe ya no ocultan su injerencismo en el proceso político mexicano. Pero se acaban de descubrir indicios de que del otro lado ideológico también hay un injerencismo que no le conviene al país ni a la 4T.
El fin de semana, el expresidente colombiano Gustavo Petro se permitió con mucha tranquilidad salir a pronosticar la victoria electoral de Morena y el proyecto político de López Obrador-Sheinbaum Pardo en un evento que le fue creado en espacios universitarios, sociales y políticos después de su estrepitosa derrota en las elecciones presidenciales de su país, donde la oposición de ultraderecha ganó las elecciones evidentemente con el apoyo injerencista de Trump y Estados Unidos.
Pero el injerencismo en México de corrientes populistas que no alcanzan ni con mucho a ser consideradas socialistas no termina y desde luego que a los promotores extranjeros les puede alcanzar el contenido de la ley contra el injerencismo en México que pende como espada de Damocles sobre las elecciones en el país.
No se necesita siquiera de alguna investigación o de cualquier inspector Clouseau para encontrar oficinas de actividades que tienen relaciones con el gobierno socialdemócrata del PSOE en España, hasta ahora un aliado muy importante del gobierno mexicano. El exvicepresidente del presidente Pedro Sánchez en España, Pablo Iglesias, está asentado en México y realiza actividades periodísticas para difundir apoyos a la 4T. Y uno de los aliados de ese mismo grupo político, Juan Carlos Monedero, que salió huyendo de Madrid por acusaciones graves de tipo de acoso sexual, está también en México y se asentó como columnista de planta del sitio www.sinembargo.com.mx, y los dos, Iglesias y Monedero, se la pasan escribiendo a favor de López Obrador, de la presidenta Sheinbaum y sobre todo de la Cuba de Fidel y Raúl Castro, hoy acosada de manera arbitraria por el Gobierno de Estados Unidos.
No será muy difícil elaborar expedientes sobre el injerencismo de Trump y de la izquierda populista española. Iglesias fue un pivote, con todo el apoyo de España y del Gobierno de Sánchez, para crear el Grupo de Puebla-Internacional Socialista no oficial y promover la defensa, sobre todo de los documentos y propuestas básicas del foro de Sao Paulo, como el centro ideológico del populismo latinoamericano disfrazado de izquierda socialista light o socialismo sencillamente descafeinado.
Del otro lado, el presidente Trump y todo el bloque monroísta de la Casa Blanca están ya mostrando indicios que comprobarían un intervencionismo político y de Estado en asuntos mexicanos, sobre todo por el lado débil, flaco, vulnerable y obvio de la narcopolítica, pero no tanto como estrategias solo de seguridad, sino con la intención de cerrar el círculo conservador en América Latina con gobiernos funcionales a los intereses de Washington.
La obra electoral favorable a la derecha en América Latina hubiera sido imposible de lograr resultados positivos por sí misma, pero fueron muy evidentes las intervenciones de Trump y Marco Rubio, con la circunstancia favorable a los intereses estadounidenses de que el secretario de Estado Rubio está representando los intereses conservadores de la Cuba derrotada por Fidel Castro, encabeza los intentos de derrocamiento de los últimos vestigios del castrismo en La Habana y, para su fortuna, domina a la perfección el idioma español, no solo como expresión, sino como razonamiento geopolítico.
El proceso electoral mexicano para el 2027 --articulado ya de manera inocultable a la dinámica del relevo presidencial en 2030, cuando apenas acaba de terminar el primer tercio del sexenio de la segunda administración de la 4T-- está siendo atravesado de manera pública por injerencismos extranjeros, y el activismo de Iglesias y Monedero desde posiciones mediáticas mexicanas y de tiempo completo y las declaraciones del expresidente Petro prendieron los focos de alerta sobre injerencismo extranjero que podría colocarse por razones geopolíticas como líneas de acción dominantes por encima de los intereses bastante domésticos y municipales de la 4T obradorista.
El injerencismo de Iglesias y de Rusia ha sido denunciado con pruebas contundentes y documentos inobjetables por la periodista investigadora Dolia Estévez a través de su red X @DoliaEstevez, pero también en sus artículos coleccionables en el sitio www.ejecentral.com.mx, incluyendo documentación que pudiera ser incorporada a los expedientes de indagación, si acaso la ley contra el injerencismo se aprobó también para impedir cualquier intervención extranjera de cualquier ideología, y no nada más para usar el injerencismo de Trump como una salida viable en caso de la derrota electoral oficial.
Por lo pronto, el derrotado expresidente Petro es un injerencista colombiano haciendo campaña electoral por la 4T.




