Genio y figura
“Reivindicando al sexo”
Visto como algo pecaminoso por muchas religiones, culturas y sociedades; y, en contraste, como algo necesario, no sólo para la reproducción del ser humano, sino como parte misma de nuestro día a día, tan natural como respirar, me refiero, obviamente, al sexo.
Y toco el tema porque durante la semana escuché dos notas que me llamaron mucho la atención, por un lado, dentro de los suministros médicos humanitarios que México está mandando a Cuba se encuentra el Sildenafil, ingrediente activo del Viagra, un medicamento que, por si no lo sabía, sirve para producir erecciones en quienes necesitan una ayudadita para cumplir.
Pues bien, ya sea que se trate de un error en la lista dada a conocer o que, en efecto, los cubanos requieren “levantarse” el ánimo, una cosa es cierta, la crisis en la isla caribeña no es nada nuevo y quienes hemos visitado ese país comprobamos que la dictadura de los Castro, perpetuada ahora en la figura de Díaz Canel, ha dejado en la miseria al pueblo cubano, el cual es doblemente castigado por las políticas actuales de los Estados Unidos que no les importa terminar de matar de hambre a los cubanos, con tal de apoderarse del control de esa nación.
Todo lo anterior como contexto para explicar mi teoría de que, si bien no hay razones para celebrar en Cuba, con una dotación de Viagra, hasta los más desanimados podrán tener relaciones sexuales para olvidar, al menos, por un rato la tragedia que viven, algo que se ha repetido a lo largo de la historia en sin fin de ocasiones, al mal tiempo buen sexo.
Aunque también hay que decirlo, originalmente la pastillita azul fue creada como tratamiento para la angina de pecho y la hipertensión arterial, ya que funciona como vaso dilatador, razón por la que ya en alguna ocasión el médico del equipo argentino River Plate les dio este medicamento a sus jugadores cuando debieron enfrentar un partido de la Copa Libertadores en la población de Oruro, en Bolivia, a más de 3,800 metros altura, aunque con la clara indicación de no festejar los goles, por si acaso.
La otra noticia que me llamó la atención fue que en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, a tan sólo dos días de iniciada la competencia, los cerca de 3 mil atletas que participan se acabaron la dotación de 10 mil preservativos que les dieron como kit de bienvenida, y supervivencia.
¿Y quién podría culparlos? Entre los nervios de competir y las bajas temperaturas era más que obvio que buscarían el calor humano, tratando de fraternizar con los otros atletas y, de paso, intercambiar algo más que números telefónicos y banderines, porque, admitámoslo, el sexo pueden ser una buena experiencia, si se hace con responsabilidad y sin complejos.
Sin ser experto, lo que sí puedo escribir, en base a lo aprendido de los que sí saben del tema, es que la sexualidad debe ser ejercida de manera plena, responsable y consciente; preferentemente con amor, pero sin que sea una condicionante, y claro que no es tampoco obligación que cuando se tienen relaciones sexuales sea con el único y exclusivo fin de procrear.
Quizás suene más a consuelo que otra cosa, pero cuando la vida se vuelve convulsa, la crisis económica se agudiza y la sociedad pareciera estar al borde del abismo, en más de un sentido, recuerdo la frase del cineasta Woody Allen: “El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores”.


