Descomplicado
Guerras: Condena histórica
La imposición de una doctrina nacionalista y el hambre de expansión imperialista han sido el motor de las dos guerras mundiales que ha padecido la humanidad. Esas mismas motivaciones reviven con ímpetu en la actualidad; el problema es que una tercera guerra mundial sería, probablemente, la última, porque el nivel de devastación de las armas modernas no dejaría viva ninguna posibilidad de supervivencia.
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue un conflicto entre dos coaliciones: los Aliados o Entente, Francia, Reino Unido, Rusia, Japón, Estados Unidos, Italia, entre otros, y las Potencias Centrales, Alemania, Austria-Hungría y Bulgaria.
El detonante fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo, en junio de 1914, pero en el fondo se trató de ambiciones imperialistas, colonización (control comercial) y poder.
Alemania y sus aliados perdieron, lo que derivó en el Tratado de Versalles (1919), que impuso duras sanciones a Alemania (pérdida de territorio, reparaciones económicas y limitaciones militares). Esto dejó resentimiento en los perdedores y sentó las bases para una segunda ronda de conflicto; además, cambió el mapa geopolítico.
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fue el conflicto más destructivo de la historia, motivado por ambiciones expansionistas, ideologías totalitarias, nazismo con Hitler y fascismo con Mussolini en Italia, más tensiones no resueltas de la Primera Guerra Mundial. El detonante fue la invasión de Alemania a Polonia.
Alemania buscaba Lebensraum (espacio vital), concepto alemán que planteaba que la raza aria necesitaba más espacio para vivir; Italia invadió Etiopía y Japón invadió China.
Un antecedente fundamental es que, para evitar la guerra, bajo una política de mediación, en 1938 se firmó el Acuerdo de Múnich entre Alemania, Italia, Gran Bretaña y Francia, donde se cedió a Alemania la región checoslovaca de los Sudetes, de habla alemana, pero la medida solo alimentó su sed de expansión.
Recientemente, en su cuenta Truth Social, el presidente Donald Trump difundió una imagen editada con IA, en la que muestra un mapa con la inclusión de Canadá, Groenlandia y Venezuela como territorio estadounidense, sobre una fotografía tomada en agosto de 2025, donde se reunió con los principales líderes de la Unión Europea (UE), así como con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el primer ministro británico, Keir Starmer.
El tema enciende las alarmas, porque no hay ninguna razón para creer que el mandatario de Estados Unidos tenga la intención de detenerse mediante la diplomacia internacional.
Por su parte, China, la otra potencia, aparentemente se mantiene ajena a los intereses de Estados Unidos porque tiene puesta la mira en Taiwán. Ha intensificado deliberadamente su intimidación militar, intentando alterar —de forma unilateral— el statu quo en el estrecho de Taiwán, bajo el argumento de que antes de la Segunda Guerra Mundial le pertenecía.
Tremendo momento geopolítico que nos toca atestiguar.
“Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”.
George Santayana


