Incierto segundo aire de Luis Donaldo
El periodismo libre e independiente es el pilar fundamental que sostiene a cualquier democracia, al exigir rendición de cuentas a los poderosos y ofrecer información veraz a los ciudadanos.
Su causa ha dado muchos mártires. Por ejemplo, cada 8 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Periodismo, en honor al periodista y escritor checoslovaco Julius Fučik, ejecutado por el régimen nazi en 1943 por sus escritos contra el fascismo.
Por esa razón, las y los periodistas representan un riesgo para líderes políticos enfermos de poder.
El periodismo profesional en una democracia es un mecanismo de control del poder. Vigila los actos de gobiernos y autoridades para evitar abusos. Impulsa el derecho a la verdad, proporcionando datos comprobados frente a la mentira y la propaganda y es garantía de libertad, al trabajar por proteger los derechos civiles y provocar un debate público informado.
Dos de los casos más visibles de este siglo sobre el combate contra los abusos del poder a través del periodismo son los de Maria Ressa y Dmitri Muratov, por su trabajo en favor de la libertad de prensa y para denunciar los abusos de poder en Filipinas y Rusia, respectivamente, lo que los llevó a ganar el Premio Nobel de la Paz 2021.
Maria Ressa, directora del diario digital Rappler en Filipinas, fue arrestada en 2019 por cargos de ciberlibelo, es decir, la publicación en internet de información falsa, injuriosa o difamatoria que daña la reputación de una persona o empresa.
Por su parte, Dmitri Muratov es cofundador de Novaya Gazeta, el principal periódico independiente de Rusia. Seis de sus reporteros fueron asesinados por denunciar la corrupción del Kremlin, el fraude electoral y las brutales violaciones de derechos humanos en las guerras de Chechenia.
El primer periodista en ganar el Nobel de la Paz fue el alemán Carl von Ossietzky, en 1935, por sus reportajes sobre un programa de rearme que Alemania mantuvo en secreto entre las dos guerras mundiales.
Al momento de ser designado ganador, Carl von Ossietzky estaba encarcelado en un campo de concentración nazi y Adolf Hitler le prohibió viajar a Noruega. Murió tres años después sin recuperar su libertad.
A lo largo de la historia, el periodismo de investigación ha sido un factor fundamental para combatir la impunidad y fortalecer las democracias en el mundo.
Ejemplos hay muchos, como los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein, de The Washington Post, quienes en 1974 revelaron el caso Watergate, que propició la caída del presidente Richard Nixon en Estados Unidos.
También están los Panama Papers (global, 2016), La Estafa Maestra (México, 2017) y el caso Odebrecht en México, entre otros.
El periodismo profesional ya no debe entenderse únicamente como una industria de noticias. Debe entenderse como una institución social de la democracia.
Su misión es proteger el espacio público donde una sociedad puede: informarse, deliberar, cuestionar, contrastar y decidir.
Actualmente, uno de los principales riesgos que enfrenta el periodismo en países como México se encuentra en el marco legal que protege la libertad de expresión.
Cuando ese espacio desaparece, la democracia puede conservar elecciones, partidos y gobiernos, pero pierde algo esencial: la capacidad de sus ciudadanos para tomar decisiones informadas.
En este contexto, cuando todos pueden fabricar información, el periodismo deja de ser únicamente quien cuenta lo que pasó y debe explicar qué es verdad y por qué importa.
Verificación y contexto.




