Fisura del régimen obradorista
Claudia Sheinbaum lo dejó claro sin tener que declararlo como su predecesor: No voy a ser florero. No estoy de adorno. Con un golpe en la mesa, la presidenta de México obligó a Rubén Rocha Moya a dejar su cargo como gobernador de Sinaloa -por segunda ocasión-, 33 horas después de haber regresado sin consultarlo con su jefa política.
Creyó que seguía disfrutando las mieles del obradorato y que su decisión no tenía que consultarla con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; mucho menos pasar por la aprobación de la presidenta de México. En otros tiempos eso sería impensable.
Que la presidenta se enterara por las redes sociales del mismo Rocha Moya, que había regresado a la gubernatura de Sinaloa, evidencia el desaseo del cuestionado personaje, pero también el aparente vacío de poder que muchos actores políticos dentro de Morena quieren acreditar.
Recordar que Andrés Manuel López Obrador expresó esa frase, a finales de noviembre de 2018, cuando estaba en efervescencia la consulta popular para decidir si se cancelaba la obra del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en Texcoco, afirmó: “Y hay que notificarles a algunos que ya es otro México, y que yo no voy a ser florero. No estoy de adorno”.
Al interior de Morena, lo que hizo la presidenta con Rocha Moya puede interpretarse como un espejo de las palabras de AMLO: Hay que notificarles -a los correligionarios de López Obrador- que el poder despacha en Palacio de Gobierno y se apellida Sheinbaum Pardo.
Se corrió el señalamiento de que la decisión de Rocha Moya fue impulsada por el expresidente López Obrador, como un reto directo al gobierno de Estados Unidos; si ese fue el caso, en el pecado llevó la penitencia.
¿Quién ganó en este intento de jugada fugaz de ajedrez político? La evidencia es clara.
El 21 de agosto la presidenta anunció, a las 06:01 horas, que no presidiría la conferencia mañanera por un tema de salud. Tres horas después, Rocha Moya informó de su regreso como gobernador de Sinaloa, lo hizo desde sus redes sociales.
Cuatro horas más tarde, la Secretaría de Gobernación emitió un comunicado para deslindarse de la decisión unilateral de Rubén Rocha y recordó que está a la espera de que el gobierno de Estados Unidos le mande pruebas de presuntos vínculos del gobernador -con licencia- con el Cártel de Sinaloa.
Poco más tarde, el partido Morena también se hizo a un lado mediante un comunicado. Los 23 gobernadores y gobernadoras de Morena y aliados emitieron una carta conjunta, donde no aprobaban el regreso repentino de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa; hicieron énfasis en que ninguna determinación unipersonal o de grupo puede estar por encima del mandato ciudadano ni del proyecto de la Cuarta Transformación.
A unos días del segundo informe de gobierno de la presidenta (1 de septiembre de 2026), el momento país no está para titubeos, menos para bravuconadas, sobre todo por la posición de Estados Unidos que busca un pretexto para intervenir en territorio nacional.
Queda claro que el mensaje de Claudia Sheinbaum fue contundente: No voy a ser el florero. No estoy de adorno.




