Descomplicado
Que rico es ser latino
El potente mensaje: “Qué rico es ser latino” mató toda expectativa de convertir el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl número LX, en una protesta musical de resistencia contestataria contra la política migratoria de quien habita la Casa Blanca.
Bad Bunny amplificó, con su influencia global, un mensaje de unidad de los pueblos que habitan el continente americano bajo la bandera del amor y rompió un récord más: el espectáculo más visto en la historia de ese evento, con 135.4 millones de personas, superando a los shows de medio tiempo de la NFL en su partido final de Kendrick Lamar y Michael Jackson.
En redes sociales recibió críticas por ser un cantante sin voz y porque le quedó grande el evento; pero, si vemos más allá de la barda, el Conejo Malo dio un palo de vuelta entera al cimbrar conciencias sobre el valor y la aportación de la población latina a Estados Unidos y al mundo, al invitar a personajes de Iberoamérica como Pedro Pascal y estrellas latinas como Jessica Alba, Karol G y Ricky Martin. Este último no interpretó alguno de sus éxitos; cantó un tema del artista puertorriqueño “Lo que le pasó a Hawái”, que aboga por la preservación de la identidad cultural y que se dirige sutilmente hacia el presidente en turno de Estados Unidos.
El show empezó presentando a Benito Antonio Martínez Ocasio, su nombre de pila y no el comercial, reconociendo las raíces de padre y madre. Aunado a la recreación de la casita de Bad Bunny, entre postales de su natal Puerto Rico, donde recreó la vida cotidiana de latinos en su casa, que es Estados Unidos, fue una vitrina de lo que las y los latinos del mundo han aportado a esa nación, empezando por el concepto de familia, tan devaluado en la sociedad gringa.
Al margen de que su música guste o no, su activismo en la defensa de migrantes lo ha catapultado como una de las voces más críticas del sistema de Estados Unidos.
Cuando deportistas, influencers y artistas levantan la voz unida por un propósito, rompen la narrativa oficial. Entonces vimos de invitados a Karol G, Jessica Alba, Pedro Pascal y cientos de latinos, mujeres y hombres que han construido una reputación con sus negocios en Estados Unidos, entregando años de trabajo honesto.
No perdamos de vista la postura de la NFL, que marcó distancia con el hombre del poder en la política de Estados Unidos.
El show de Bad Bunny llegó donde no llegan los informes oficiales ni las ONG, y a veces el silencio de quien tiene voz también es una posición política; pero, en este caso, fue la música: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, fue su mensaje.


