Abanico
Los siete verdugos del amor
Los verdugos del amor no son criaturas míticas. Son patrones relacionales que erosionan la dignidad, claridad y soberanía emocional. Identificarlos y nombrarlos es la primera parte del proceso para diluirlos.
1. Ghosting. Es desaparecer sin explicación. Es un corte abrupto de comunicación que deja a la otra persona en un limbo emocional. Revela evasión, inmadurez afectiva e incapacidad para sostener conversaciones incómodas.
Blindarse de este verdugo implica no interpretar el silencio como un juicio sobre el propio valor. Establecer desde el inicio expectativas de comunicación y, si alguien desaparece, no perseguir. Limitarse a observar y retirarse con dignidad.
2. Cushioning. Es mantener “colchones” emocionales, se refiere a personas de reserva para amortiguar la soledad o una posible ruptura. Revela miedo a la vulnerabilidad y necesidad de validación constante.
La protección ante esta conducta es observar si la persona evita comprometerse o mantiene “amigos especiales” ambiguos. Conviene pregunta por claridad cuando se noten inconsistencias y no aceptar ser plan B disfrazado de “fluimos”.
3. Stashing. Es cuando la persona te oculta. No presenta a su círculo, no muestra en redes y mantiene la relación en un compartimento secreto. Aquí subyace vergüenza, doble vida, o falta de intención real.
La protección ante esto es poner atención a excusas recurrentes para no integrarte a su vida y pregunta directamente: “¿Qué lugar tengo en tu mundo?” Si todo es secreto, no es relación: es escondite.
4. Haunting. Surge cuando la persona que te ghosteó vuelve a aparecer con señales mínimas: reacciona a tus historias, manda mensajes ambiguos, reanuda conversaciones triviales. No quiere volver, pero tampoco irse. Revela necesidad de control, ego, aburrimiento o deseo de mantenerte emocionalmente disponible.
Aquí conviene no interpretar migajas como interés y bloquear si es necesario. Recordar que quien quiso quedarse, se quedó.
5. Catfishing. Es crear una identidad falsa para seducir, manipular o estafar emocionalmente. Es un engaño deliberado, falta de ética, riesgo emocional y financiero.
Siempre se debe verificar la identidad antes de involucrarte profundamente y desconfiar de historias demasiado perfectas o inconsistentes. Jamás enviar información personal ni dinero.
6. Love Bombing. Representa una avalancha de atención, regalos, promesas y afecto desproporcionado al inicio. Parece amor, pero es manipulación.
Aquí subyace control, dependencia emocional, narcisismo, o necesidad de engancharte rápido.
La protección ante esto es observar si la intensidad sustituye la coherencia, poner límites a la velocidad de la relación y recordar que el amor sano no atropella, acompasa.
7. Benching. Es mantener a alguien en la banca: no sueltan, pero tampoco avanzan. Dan lo mínimo para que no te vayas. Esto es producto de la indecisión, egoísmo, miedo al compromiso o deseo de tener opciones abiertas.
Aquí conviene evaluar si hay acciones o solo promesas, pregunta por claridad: “¿Qué estamos construyendo?” Si no hay movimiento, tú sí puedes moverte.
No permitir que los verdugos se acerquen implica autoconocimiento. Cuando sabes qué mereces, detectas rápido lo que no encaja y poner límites a tiempo previene conductas nocivas. Lo esencial, siempre, es mantener tu vida llena de proyectos superación, interacciones valiosas…


