Reabre Mamdani centros comunitarios y para adultos mayores en el Bronx
MANHATTAN, Nueva York, EU, 23 de octubre de 2026.- Una familia puertorriqueña emigra a Nueva York. La abuela se queda en San Juan y recibe noticias de los suyos a través de cartas. La nostalgia atraviesa las palabras. También la esperanza de construir una vida mejor lejos de casa.
En otra escena, un grupo de cucarachas intenta organizarse para escapar de la miseria. Pero su proyecto de sociedad termina convertido en una lucha entre clases. La sátira expone las contradicciones de la humanidad.
Así transcurre Leave a Message After…THE BEEP, el musical que llegó al Puerto Rican Traveling Theater de Manhattan el jueves 15 de octubre y que combina poemas, relatos y canciones para explorar la migración, la pertenencia y las raíces boricuas.
Podrán disfrutar del musical que transcurre junto a un cuarteto de músicos ensamblados entre percusión, bajo, violín y piano, hasta el 22 de noviembre en el Puerto Rican Traveling Theater.
La obra, que cumple 20 años, reúne textos de poetas de la diáspora puertorriqueña pertenecientes a distintas generaciones. Sus historias recorren la migración y la memoria familiar. También cuestionan las fronteras culturales que separan a quienes nacieron en la isla de quienes crecieron en Estados Unidos.
Para Gabriel Leyva, integrante del elenco, presentarse en este escenario tiene un significado especial.
“Más que orgulloso, más que ser actor porque soy orgulloso de ser actor, me siento superorgulloso de ser puertorriqueño. Estar aquí, en mi casa ahora mismo, que fue el Puerto Rican Traveling Theater, es un regalo del universo. Una bendición”, expresó.

El actor interpreta varios personajes. Entre ellos están Don Goyito, Ramón y el caminante. Cada uno forma parte de este recorrido por la identidad boricua y, visto desde un espectro más amplio, de lo que significa ser latino y hablar español: “Nos identificamos, nos vemos a nosotros mismos y exaltamos nuestra cultura”, dice el actor.
Para John Burgos, uno de los momentos más personales de la obra es aquel en el que afirma su identidad puertorriqueña. El actor nació en Nueva York, pero sus padres y su abuela son de Puerto Rico.
Esa experiencia atraviesa su interpretación. También refleja una tensión que viven generaciones de boricuas nacidos fuera de la isla y que, aunque se sienten parte de la cultura, al mismo tiempo tienen que demostrar que pertenecen a ella.
“Simplemente porque nací aquí en Nueva York no significa que no sea puertorriqueño. Mi padre es puertorriqueño, mi madre es puertorriqueña, mi abuela, todos”, explicó.
Burgos reconoce que no domina el español como quisiera. Sin embargo, considera que esta producción le permite acercarse a sus raíces y expresarlas sobre el escenario.
“Quiero que vean que hay otras personas a las que les dicen lo mismo, pero que sepan que son aceptadas. Eres puertorriqueño. No eres diferente de nadie más”, señaló al hablar del mensaje que espera transmitir a los jóvenes nuyoricans.
Su participación también lo obliga a transitar por personajes opuestos. Por un lado, interpreta a un padre migrante que intenta adaptarse a Estados Unidos para ofrecer mejores oportunidades a su familia. Por otro, encarna a un personaje que reproduce prejuicios contra los latinos.

Al recordar la experiencia de su abuela, Burgos explicó que ella buscó asimilarse a la cultura estadounidense. Quería que su familia tuviera una vida mejor.
“Cuando interpreto al padre, siento que soy ella. Vengo de Puerto Rico, llego aquí e intento asimilarme. Intento hacer una vida mejor, quitarme el acento y hablar inglés para que mi familia pueda tener una vida mejor”, relató.
Pero al final, la obra también resalta que las diferencias deben celebrarse y que en el pequeño mundo que representa Nueva York, no importa de dónde vengamos, todos somos parte de esta sociedad, de este espacio, “todos compartimos esta Tierra. Somos puertorriqueños, somos africanos, somos indígenas, somos de todos lados. Al final, todos estamos en la Tierra. Y el hecho de que hayamos nacido en una parte determinada del planeta no cambia eso. Creo que ese es el mensaje que transmite esta obra”.
Diana Pou interpreta a Ángela, la niña de una familia migrante, además de otros personajes que utilizan la comedia para generar reflexión. Para construirlos, trabajó con personalidades muy distintas, desde una maestra de inglés a una observadora curiosa, hasta una niña dulce y juguetona.
También forma parte del ensamble, al que describe como “la fuerza, la voz del pueblo”.
La actriz considera que el espectáculo adquiere un significado especial en un momento en que la identidad latina y el uso del español enfrentan cuestionamientos.
“Esta obra trae poesía de poetas boricuas. Esa es la primera parte donde te decimos loud and clear: aquí estamos haciendo trabajo de nosotros”, afirmó.

Y añadió: “Toda la obra es una danza de nuestras raíces, del orgullo que sentimos. La obra no es para nada tímida en dejarte saber lo que es ser boricua y latino”.
Para Po, que estas historias lleguen al corazón de Manhattan es motivo de celebración. En medio de las grandes producciones de Broadway, el teatro latino también reclama su espacio.
“Me siento super, super feliz de que obras como estas estén pasando en el corazón de Manhattan. Tenemos alrededor un montón de obras de Broadway y un montón de historias, pero aquí tenemos un teatro latino off-Broadway haciendo historias latinas. Tienen que venir a ver esto”, sostuvo.
La directora artística de Pregones/PRTT, Rosalba Rolón, está al frente de la adaptación y dirección de esta nueva puesta. La producción recupera una obra que la compañía presentó por primera vez en 2006 y que ahora regresa con nuevas voces.
El montaje reúne textos de escritores como Julia de Burgos, Jesús Colón, Judith Ortiz Cofer, Magdalena Gómez y Mariposa Fernández, entre otros. La colaboración con el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico permitió incorporar nuevas voces poéticas a esta edición.
Para Rolón, volver a una producción anterior también significa preguntarse qué ha cambiado y cómo sus historias dialogan con el presente.
La directora describe cada escena como una invitación a conectar distintas épocas y geografías. El resultado es una celebración de la memoria, el lenguaje y las experiencias compartidas entre la isla y Nueva York.
Leave a Message After…THE BEEP permanecerá en cartelera hasta el 22 de noviembre de 2026 en el Puerto Rican Traveling Theater, ubicado en el 304 West 47th Street, Manhattan.
Las funciones regulares son los jueves, viernes y sábados a las 19:00 horas, además de los sábados y domingos a las 15:00 horas. También hay funciones matinales seleccionadas los miércoles.
Los boletos cuestan desde 30 dólares y hay descuentos para estudiantes, adultos mayores y grupos. Presentada en spanglish y con subtítulos para representar la conexión entre lo latino y lo neoyorquino, esta obra dura aproximadamente 75 minutos y está recomendada para mayores de 12 años.
En el escenario, las voces puertorriqueñas recuerdan que las raíces no desaparecen al cruzar una frontera.




