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BROOKLYN, Nueva York, EU, 21 de septiembre de 2026.- Proteger a civiles, niños y periodistas en medio de conflictos cada vez más numerosos exige algo más que normas escritas. Requiere financiamiento, acceso al terreno y voluntad política. Ese fue el eje del panel “Human Rights in Conflict: Protecting People, Preserving Dignity”, realizado este lunes en la SDG Zone de Naciones Unidas, con representantes de Save the Children y del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ).
La moderadora Kristen Saloomey, corresponsal de Al Jazeera en Nueva York, abrió la conversación recordando que los civiles siguen pagando el mayor costo de las guerras y que el mundo enfrenta hoy más conflictos que en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial. También señaló que la capacidad de Naciones Unidas para proteger derechos depende de contar con personal y recursos suficientes.
Gypsy Guillen Kaiser, directora de Asuntos Globales del Comité para la Protección de Periodistas, defendió el papel de los reporteros en zonas de conflicto.
“Los periodistas en zonas de conflicto esencialmente proporcionan una línea de vida”, afirmó.
Explicó que su trabajo puede ayudar a las poblaciones a decidir si salir, permanecer en casa o buscar refugio, y también influye en decisiones políticas y humanitarias.
Kaiser advirtió que los asesinatos son “la forma más extrema de censura”, pero no la única amenaza. Mencionó violencia sexual, tortura, detenciones sin cargos, vigilancia y restricciones de acceso.
También alertó sobre un aumento de periodistas muertos por drones y sostuvo que los avances tecnológicos en armamento no necesariamente se traducen en una mayor protección para civiles.
La representante de CPJ pidió que los Estados impulsen una fuerza internacional independiente y permanente para investigar crímenes violentos contra periodistas.
Además propuso incluir garantías para la libertad de prensa y la seguridad de reporteros dentro de acuerdos de alto el fuego y procesos de paz.
“Las reglas tienen que importar. Y tenemos que implementarlas”, sostuvo.
Mohamad Alasmar, representante de Save the Children ante Naciones Unidas, centró su intervención en el impacto de los recortes de fondos internacionales.
Señaló que estas decisiones afectan de forma simultánea los derechos humanos, el desarrollo y las respuestas humanitarias en contextos frágiles como Sudán y Ucrania.
“Esto dejará a millones de niños y sus familias con mayores necesidades”, advirtió.
Alasmar explicó que Save the Children ha intentado responder dando mayor protagonismo a socios locales, por su conocimiento directo de las comunidades y su capacidad para actuar con rapidez. Sin embargo, reconoció que la reducción de recursos obliga a tomar decisiones difíciles y deja a personas sin apoyo que anteriormente habrían podido recibirlo.
El representante insistió además en que los niños no piden únicamente alimentos o protección física.
“Insisten en que necesitan educación, y la educación es un derecho fundamental”, dijo.
También puso el foco en Gaza, asegurando que existen suministros a pocos kilómetros que no pueden ingresar. “Eso no es por falta de financiamiento. Es por falta de voluntad política”, afirmó, antes de pedir mecanismos de rendición de cuentas que impidan que los niños queden relegados en medio de las crisis.




