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MANHATTAN, Nueva York, EU, 29 de mayo de 2026.- Miles de neoyorquinos y turistas levantaron este viernes la mirada hacia el oeste de Manhattan para presenciar una de las postales más emblemáticas de la ciudad: el Manhattanhenge, el fenómeno que ocurre cuando el sol se alinea perfectamente con la cuadrícula urbana y parece descender entre los edificios como una esfera de fuego enmarcada por los rascacielos.
Minutos antes de las 20:13 horas, decenas de personas comenzaron a congregarse a lo largo de la calle 14, uno de los puntos recomendados para observar el evento. Con teléfonos móviles, cámaras profesionales y trípodes en mano, los asistentes esperaban el momento exacto en que el disco solar apareciera perfectamente centrado entre las estructuras de acero y concreto que caracterizan el paisaje de Manhattan.
A medida que se acercaba la hora del fenómeno, los peatones aprovechaban cada luz roja para ocupar el centro de la avenida y obtener una mejor vista. Los insistentes bocinazos de algunos conductores que intentaban avanzar no impedían que turistas y residentes regresaran una y otra vez a la calzada para capturar fotografías del espectáculo natural.
Incluso algunos automovilistas decidieron detenerse momentáneamente para contemplar la escena y permitir que quienes se encontraban a pie disfrutaran del fenómeno.

Entre la multitud también destacaba una pareja de recién casados que realizaba una sesión fotográfica utilizando el sol alineado entre los edificios como telón de fondo para sus retratos.
Para Itamar Belliachi, estudiante de doctorado de la Universidad de Nueva York (NYU) y originario de Israel, presenciar el Manhattanhenge por primera vez fue una experiencia única.
“Creo que es una gran suerte estar en la ciudad de Nueva York y es un gran privilegio tener hoy este evento tan raro y hermoso”, comentó mientras esperaba la alineación del sol.
Belliachi destacó además lo que considera el aspecto más especial del fenómeno. “A veces vemos cómo la naturaleza se sincroniza consigo misma, pero aquí tenemos un evento donde la naturaleza y los seres humanos se sincronizan, porque esta ciudad fue construida por personas y el sol va a ubicarse exactamente entre los edificios”, señaló.
El Manhattanhenge ocurre únicamente unos pocos días al año, cuando la posición del sol al atardecer coincide de manera precisa con la orientación de la cuadrícula de calles de Manhattan.

A diferencia de otras ciudades, la vista despejada hacia el horizonte sobre el río Hudson y los altos edificios que forman verdaderos cañones urbanos convierten a Nueva York en uno de los mejores lugares del mundo para observar este fenómeno.
El fenómeno fue bautizado por el astrofísico Neil deGrasse Tyson en referencia a Stonehenge, el antiguo monumento inglés asociado con alineaciones astronómicas. Según el Museo Americano de Historia Natural, el Manhattanhenge produce un resplandor que ilumina simultáneamente ambos lados de las calles transversales de la isla, creando una imagen que cada año atrae a miles de personas.
Cuando finalmente el sol quedó perfectamente encajado entre los edificios de la calle 14, los aplausos, las fotografías y los videos inundaron el lugar.
Durante unos pocos minutos, la rutina acelerada de Manhattan pareció detenerse para contemplar un fenómeno en el que la astronomía, la arquitectura y la vida urbana coincidieron en una misma imagen.
Quienes no pudieron presenciar el Manhattanhenge esta semana tendrán una nueva oportunidad en julio. Según el calendario del fenómeno, el efecto volverá a ocurrir el sábado 11 de julio a las 20:20 horas, cuando el disco completo del sol se alinee con la cuadrícula de calles de Manhattan, y nuevamente el domingo 12 de julio a las 20:21 horas, cuando podrá observarse la versión de “medio sol”.
Los mejores puntos para apreciarlo incluyen las calles 14, 23, 34, 42 y 57, además del Tudor City Overpass y Hunter’s Point South Park en Queens.
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