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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 11 de septiembre de 2026.- A 25 años de los atentados del 11 de septiembre, Khalid Sheikh Mohammed, el presunto autor intelectual de los ataques, sigue recluido en la bahía de Guantánamo sin haber recibido una condena definitiva.
El juez militar a cargo del caso, el teniente coronel Michael Schrama, estableció que el juicio en Guantánamo contra Mohammed y los otros tres coacusados, Walid bin Attash, Ammar al-Baluchi y Mustafa al-Hawsawi, comenzará el 5 de junio de 2028. Sin embargo, algunos abogados pronostican que eso nunca ocurrirá debido al laberinto de cuestiones legales que surgieron.
La Fiscalía estadounidense había solicitado iniciar el proceso en enero de 2027, pero el magistrado desestimó la propuesta al considerarla poco realista debido a los múltiples recursos legales pendientes, según indica The Independent.
Una fugaz iniciativa para juzgarlo en un tribunal civil en la ciudad de Nueva York fue acallada hace años por preocupaciones de seguridad y un acuerdo de culpabilidad que habría mantenido a Mohammed encarcelado de por vida, pero lo habría librado de una posible ejecución. Empezó a desmoronarse poco después de su anuncio en 2024 y, finalmente, se descartó de forma definitiva el año pasado.
A finales de agosto, el juez militar de Estados Unidos que fijó el 5 de junio de 2028 como la fecha de juicio para Mohammed y otros tres acusados por los atentados del 11 de septiembre dictaminó que los fiscales no podían usar una supuesta confesión que hizo al FBI en 2007.
Esas declaraciones se consideraron contaminadas porque Mohammed fue sometido en el extranjero a “técnicas de interrogatorio reforzadas”, como la técnica de ahogamiento simulado, y aunque el fallo fue un golpe para la fiscalía, el gobierno de Estados Unidos decidió no apelar porque podría haber retrasado aún más un posible juicio.
Mientras tanto, Mohammed sigue encarcelado en la bahía de Guantánamo, donde fue trasladado el 5 de septiembre de 2006, tras pasar más de tres años en prisiones secretas en otros países.
Para los allegados de las víctimas del atentado, la falta de una resolución genera una profunda angustia y existe un temor generalizado en la comunidad de que los acusados, quienes ya muestran signos avanzados de envejecimiento en prisión, puedan fallecer debido a su edad antes de ser legalmente juzgados y sentenciados.




