Promueve Shanel Thomas-Henry apoyos y seguridad para negocios de Queens
QUEENS, Nueva York, EU, 24 de marzo de 2026.- La fiscal general de Nueva York, Letitia James, reforzó la aplicación de una normativa que obliga a los comercios a aceptar pagos en efectivo, una medida que busca garantizar el acceso equitativo a bienes y servicios para todos los residentes, especialmente aquellos que no utilizan sistemas bancarios.
La disposición, que ya existía en la ciudad, ha cobrado nueva relevancia tras el aumento de negocios que operan únicamente con pagos electrónicos. Restaurantes, cafeterías y tiendas minoristas adoptaron en los últimos años este modelo, argumentando mayor seguridad y rapidez en las transacciones. Sin embargo, para las autoridades, esta práctica puede dejar por fuera a miles de personas.
“Negar el efectivo es negar el acceso”, han reiterado desde la Fiscalía, al explicar que la medida protege a comunidades vulnerables como inmigrantes, adultos mayores y trabajadores informales, quienes dependen en gran medida del dinero físico para sus gastos diarios.
En barrios de Queens, Brooklyn y el Bronx, donde la diversidad cultural y económica es más evidente, el uso del efectivo sigue siendo una constante. Para muchos residentes, pagar en efectivo no es una preferencia, sino una necesidad. En ese contexto, la normativa busca evitar lo que las autoridades consideran una forma de exclusión financiera.
Letitia James advirtió que los negocios que incumplan esta regla podrían enfrentar multas y otras sanciones. Aunque existen excepciones, como las ventas en línea o ciertos sistemas automatizados, la mayoría de los comercios físicos están obligados a recibir efectivo.
Para los dueños de negocios, la medida implica ajustes. Algunos comerciantes han señalado preocupaciones relacionadas con la seguridad y el manejo de dinero en caja, especialmente en zonas donde el riesgo de robos es percibido como alto. Otros, en cambio, consideran que aceptar efectivo amplía su base de clientes y fortalece la relación con la comunidad.
Algunos ciudadanos coinciden en que el efectivo sigue siendo un componente clave en ciudades como Nueva York, donde conviven distintas realidades económicas. A pesar del crecimiento de los pagos digitales, aún existe un sector significativo de la población que no tiene acceso a cuentas bancarias o tarjetas.

En ese sentido, la decisión de reforzar esta normativa no solo responde a un tema legal, sino también social. La medida busca equilibrar el avance tecnológico con la inclusión, evitando que la modernización deje atrás a quienes no pueden seguir ese ritmo.
Para los consumidores, el mensaje es claro: el efectivo sigue siendo un método de pago válido y protegido. Para los negocios, una responsabilidad que ahora será vigilada con mayor rigor.
Con esta acción, Nueva York reafirma su apuesta por una economía más inclusiva, donde pagar en efectivo no sea una limitación, sino un derecho.




