Activa Nueva York alerta por calor extremo y pide evitar riesgos
BROOKLYN, Nueva York, EU, 28 de junio de 2026.- Desde el restaurante venezolano Lulla’s, ubicado en el 169 de Graham Avenue, en Brooklyn, la comunidad venezolana en Nueva York se movilizó este fin de semana para recolectar ayuda humanitaria destinada a las familias afectadas por los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio.
Desde la mañana comenzaron a llegar donaciones y, aunque la jornada tenía una hora prevista de cierre a las 17 horas, todavía seguían acercándose personas con cajas, medicinas, insumos de emergencia y artículos de primera necesidad.
Ivo Díaz, dueño de Lulla’s y Casa Ora, explicó que el restaurante decidió sumarse de inmediato al esfuerzo por la confianza que la comunidad ha depositado en ellos durante años.
"Sabiendo que Casa Ora y Lulla’s somos pioneros entre los restaurantes venezolanos aquí en Nueva York, con el reconocimiento que tenemos, sabemos que la gente tiene mucha confianza en nosotros", dijo. "En el momento en que vimos que se podía hacer algo, lo hicimos de una vez; no lo pensamos dos veces".
La iniciativa se extendió rápidamente a otros negocios venezolanos de la ciudad, que también funcionan como puntos de acopio. Además de Lulla’s Social Club, en Brooklyn, la ayuda se está recibiendo en Classic Arepas, en el 31 W 8th Street, en Manhattan, y en El Budare Café, en el 87-21 de Roosevelt Avenue, en Jackson Heights, Queens.
Según Díaz, varios restaurantes comenzaron a reunir donaciones para luego trasladarlas a almacenes y preparar su envío hacia Miami, desde donde se coordinaría su salida a Venezuela.
"Siempre decimos que vamos a terminar a cierta hora y la verdad es que se extiende un poco más", contó Díaz, al describir una jornada que se mantuvo activa durante todo el día.

Originario de Maracaibo, Díaz señaló que, aunque su ciudad no fue afectada de forma significativa, muchas amistades y familias cercanas sí han sufrido las consecuencias de la catástrofe.
"Es imposible no hacer algo, afirmó. "La mejor manera en la que podemos ayudar en este momento es monetariamente; necesitamos sacar las paletas y los contenedores de Nueva York".
Alejandra Ramos, venezolana de Caracas y parte del equipo de Lulla’s Bakery, en Brooklyn, explicó que la recolección comenzó desde el viernes y que la respuesta de la comunidad ha sido abrumadora.
"Por los momentos llevamos aproximadamente siete contenedores grandes, ya llenos con medicinas, comida y muchas cosas", dijo.
Ramos detalló que las donaciones serían trasladadas en camiones hasta Miami y, desde allí, enviadas por avión o por barco, dependiendo de las opciones logísticas disponibles.
La prioridad, según los organizadores de Lulla’s, está en insumos médicos y artículos de higiene personal. Ramos explicó que para este primer envío no estaban recibiendo ropa ni agua, sino productos más urgentes para atender heridas y necesidades inmediatas: vendas, gasas, medicinas, alcohol, carpas, sleeping bags y otros artículos para personas que perdieron sus viviendas o no pueden regresar a ellas.
"Estamos tratando de resolver lo más importante, que son las heridas que tienen las personas y brindar refugio para que puedan protegerse", señaló.

El impacto emocional de la tragedia también se sintió entre los voluntarios. Ramos contó que estuvo un día sin poder comunicarse con su familia en Venezuela debido a la falta de luz y conexión.
"Para mí este proceso ha sido abrumador", dijo. "Uno se pierde en el día a día y se le olvida la comunidad, se le olvida lo bonito que es ser venezolano. Una vez que supe que mi familia estaba bien, fue: "Ahora, ¿cómo podemos ayudar?"".
Marco Hurtado, venezolano de Puerto Ordaz, estado Bolívar, también llegó a colaborar y ofreció su apoyo desde su experiencia en transporte nacional.
"Estamos aquí aportando y colaborando, y hacemos el llamado a toda la comunidad latina y estadounidense para que asista a apoyarnos, porque Venezuela lo necesita", expresó.
Hurtado aseguró que, de ser necesario, ayudaría a movilizar la carga "con todo el amor y con todo el cariño" por su país.
La emergencia ocurre mientras Venezuela enfrenta una de las peores catástrofes sísmicas de su historia reciente, con más de mil 400 muertos, miles de heridos y decenas de miles de personas aún reportadas como desaparecidas o no localizadas, según reportes internacionales.
En Nueva York, la oficina del alcalde Zohran Mamdani expresó solidaridad con los venezolanos de la ciudad y reconoció que para muchos neoyorquinos la tragedia no ocurre lejos, sino en sus propias familias, mientras intentan comunicarse con padres, hijos, hermanos y amigos. En Brooklyn, esa angustia se transformó en cajas, voluntarios y una red comunitaria que sigue creciendo para llevar ayuda a Venezuela.




