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MANHATTAN, Nueva York, EU, 20 de abril de 2026.- El anuncio del aumento del pasaje de tren entre Nueva York y Nueva Jersey para los partidos del Mundial 2026 ha desatado una ola de indignación entre los neoyorquinos, quienes consideran excesivo el costo de 150 dólares por un trayecto que normalmente cuesta 12,90 dólares. La medida, que busca cubrir los gastos logísticos del evento, ha sido recibida con críticas tanto de autoridades como de aficionados.
“Es absurdo”, afirmó Yona Taragon, quien calificó la subida como “atroz para todos los neoyorquinos”.
Según explicó, no tiene sentido que quienes utilizan el transporte a diario deban pagar lo mismo que quienes asisten a un evento deportivo. “Esto es ridículo. Podemos hacerlo mejor”, añadió.
Isaac Amar coincidió en el rechazo y fue más allá al advertir sobre sus posibles efectos económicos.
“Es ridículo. Están aprovechándose de la llegada de turistas para subir los precios”, señaló.
A su juicio, la medida podría afectar a miles de trabajadores que dependen del transporte diario hacia Manhattan, ralentizando la actividad económica y social de la ciudad.
El malestar también se refleja en quienes ven el aumento como parte de una tendencia más amplia. Amar comparó el sistema con el modelo de precios dinámicos en productos básicos.
“Quieren cambiar los precios según la demanda, como pasa con la gasolina. Eso hace muy difícil que las personas con menos recursos puedan acceder a las cosas”, dijo.
Entre los entrevistados, hay quienes prefirieron no dar su identidad completa. Red, de 50 años y nacido en Jamaica, aseguró que el precio “no tiene ningún sentido” para un trayecto tan corto, aunque cree que los fanáticos harán el esfuerzo de pagar. Valentina, de 29 años y de nacionalidad colombiana, dijo que los altos costos del Mundial —entre mil 500 y mil 700 dólares— frustraron los planes de sus padres de viajar para asistir al torneo.

La crítica se repite entre quienes creen que los costos deberían ser asumidos por la organización del evento. Lino Pastrana fue contundente: “La FIFA debería pagar por eso, no nosotros”. Para él, tanto el transporte como las entradas tienen precios “absurdos” que excluyen a los residentes locales de una celebración que se realiza en su propio país.
Joselyn Martínez también expresó su rechazo y fue aún más tajante en su decisión: “Es un abuso total”. Aseguró que no asistirá a los partidos debido a los costos y cuestionó la necesidad de aumentar los precios cuando el evento ya generará grandes ingresos.
“Todo va a ser caro igual, no necesitan subir más”, afirmó.
La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, rechazó el incremento al señalar que el estado enfrenta un alto costo para garantizar el transporte y la seguridad durante el torneo.
Según explicó, no permitirá que los residentes asuman esa carga a largo plazo, insistiendo en que la prioridad es evitar que los contribuyentes terminen pagando la factura de un evento que generará miles de millones en ingresos.
El Departamento de Tránsito de Nueva Jersey indicó que el operativo completo costará alrededor de 62 millones de dólares, de los cuales solo una parte ha sido cubierta con fondos externos, lo que justificó la necesidad de elevar las tarifas en días de partido.
Mientras tanto, el impacto de estos altos costos ya comienza a sentirse en otros sectores. La industria hotelera, que esperaba un auge en reservas, ha reportado una demanda menor a la prevista, lo que ha obligado a reducir tarifas.
“Puedo afirmar categóricamente que todavía no hemos visto un impulso significativo”, advirtió Vijay Dandapani, presidente de la Asociación Hotelera de la Ciudad de Nueva York.
Señaló además que, aunque podría haber un repunte, “en este momento ciertamente no es la masividad que la FIFA estaba prometiendo”.




