Preside Ronald Hicks, nuevo arzobispo de Nueva York, su primera liturgia
MANHATTAN, Nueva York, EU, 5 de febrero de 2026.- En medio de las bajas temperaturas que se registran en la ciudad de Nueva York durante el invierno, la Catedral de San Patricio fue escenario de la primera liturgia presidida por Ronald Hicks como nuevo arzobispo de la Arquidiócesis de Nueva York, uno de los cargos más influyentes de la Iglesia católica en Estados Unidos.
La ceremonia marcó oficialmente el inicio del liderazgo pastoral de Hicks, quien asume el cargo tras la renuncia del cardenal Timothy Dolan, presentada conforme a lo establecido por el Vaticano al cumplir 75 años de edad. El evento congregó a clérigos, líderes religiosos, representantes de la comunidad católica y fieles de distintos puntos de la ciudad, quienes acudieron pese al frío para presenciar este momento histórico.
Ronald Hicks, originario del estado de Illinois, es reconocido por su amplia trayectoria pastoral y su trabajo social enfocado en comunidades vulnerables. Antes de su nombramiento como arzobispo de Nueva York, desarrolló una labor cercana con fieles de distintos contextos culturales, destacándose especialmente por su servicio a comunidades hispanas, tanto en Estados Unidos como en América Latina.
Durante cinco años, Hicks trabajó pastoralmente en El Salvador, experiencia que, según ha señalado en distintas ocasiones, marcó profundamente su visión del sacerdocio y fortaleció su compromiso con la justicia social, la solidaridad y el acompañamiento a los más necesitados. Este perfil pastoral ha sido bien recibido por sectores de la comunidad católica neoyorquina, particularmente entre los fieles de origen latino.

En su homilía, el nuevo arzobispo centró su mensaje en la importancia de la unidad, la fe compartida y el trabajo colectivo. Ante una arquidiócesis que agrupa a cerca de 2.8 millones de católicos, Hicks hizo un llamado a no enfrentar las dificultades de manera individual, sino a caminar juntos como comunidad de fe.
Para ilustrar su mensaje, el arzobispo utilizó una comparación simbólica entre dos icónicas esculturas ubicadas en el corazón de Manhattan. “Justo al otro lado de la calle se encuentra la famosa estatua de Atlas. Cuando miras esta estatua, casi puedes sentir la fuerza, el peso del mundo lo está aplastando”, expresó, aludiendo a la carga que muchas personas enfrentan en su vida diaria.
En contraste, señaló la figura de Cristo que sostiene el mundo “con el poder de su mano, fácil, pacíficamente y casi sin esfuerzo”, invitando a los fieles a depositar las preocupaciones, los desafíos y el futuro de la arquidiócesis en manos de Jesús.
“Con ustedes juntos, coloquemos la Arquidiócesis, con todas nuestras esperanzas para nuestro futuro, en las manos de Jesús”, concluyó Hicks, en un mensaje que fue recibido con atención y reflexión por los asistentes.
Con esta primera liturgia, Ronald Hicks inicia una nueva etapa para la Iglesia católica en Nueva York, en un contexto marcado por retos sociales, culturales y pastorales, pero también por la diversidad y fortaleza de una de las comunidades católicas más grandes del país.


