Presenta Lincoln Center experiencia inmersiva para mapear las emociones
MANHATTAN, Nueva York, EU, 20 de febrero de 2026.- En medio del invierno neoyorquino, cuando la ciudad se refugia en la cultura para escapar del frío, el complejo de Lincoln Center abrió sus puertas a una experiencia distinta que combina arte, tecnología y emociones humanas. Se trata de Soul Paint, una propuesta inmersiva que invita al público a mirar hacia adentro y reflexionar sobre sus propios sentimientos.
La experiencia forma parte de la serie Lincoln Center Presents y se desarrolla en el David Rubenstein Atrium, espacio que en los últimos años se ha convertido en escenario de iniciativas innovadoras que mezclan música, arte digital y participación comunitaria. En esta ocasión, el recorrido utiliza herramientas de realidad virtual e interacción guiada para responder una pregunta sencilla pero profunda: ¿Dónde sentimos nuestras emociones?
“Soul Paint es una experiencia que se trata de ti. Estamos inspirados por un método de salud y arte llamado mapeamiento del cuerpo. Tradicionalmente, trazarías tu cuerpo en una pieza de papel e imaginarías: ¿Dónde estoy sintiéndome? Esa es la pregunta que te pedimos: “¿Dónde estás sintiéndote?”, expresó Sarah Ticho, directora de la exposición.
Al entrar, los asistentes reciben instrucciones para participar en un viaje sensorial donde el sonido, el color y el movimiento se convierten en un lenguaje emocional. Cada visitante crea su propia representación visual de sentimientos como la alegría, la tristeza o la nostalgia. El resultado es una especie de pintura del alma que, aunque intangible, deja una huella personal.
“En la pieza, es una experiencia interactiva de 20 minutos narrada por Rosario Dawson. Te dan una paleta y un pincel y puedes pintar en un cuerpo 3D. ¿Cómo te sientes en este momento o en una memoria? ¿Qué es sentirse enamorado? ¿Qué es sentirse dolorido? ¿Qué es sentir hambre? ¿O tus pies se están congelando fuera de Nueva York? Todo el mundo crea su propia pieza de arte. Pueden describir lo que significa para ellos. Y luego pueden entrar en la pieza, y literalmente la usan, y se mueven y bailan con ella”, explicó Sarah.
La propuesta también cuenta con la participación de músicos vinculados a The Juilliard School, quienes acompañan algunas sesiones con interpretaciones en vivo que aportan una dimensión íntima al recorrido. La combinación de música y tecnología logra que la experiencia no sea solo visual, sino profundamente emocional.
Para muchos, conectar con el arte, a través de la música y de los colores, es una de las herramientas más importantes para poder expresar esas sensaciones que, desde su interior, comienzan a tomar fuerzas con el pasar del tiempo, aprendiendo que todo conforma la indemnidad de cada ser humano.
Además, la iniciativa incluye sesiones dirigidas a personas con demencia y sus cuidadores, buscando nuevas formas de comunicación emocional a través del arte. La idea es demostrar que la creatividad puede convertirse en puente para conectar historias de vida y fortalecer vínculos familiares.
Política de pago
El programa mantiene la política de “paga lo que puedas”, una estrategia que busca democratizar el acceso a la cultura en una ciudad donde los costos muchas veces limitan la participación. Para la comunidad latina en Nueva York, acostumbrada a encontrar en la música y la cultura un refugio emocional, la propuesta conecta con una tradición de sanar a través del arte.
En un momento en que la salud mental ocupa un lugar central en la conversación pública, experiencias como esta recuerdan que el arte no solo entretiene: también acompaña, escucha y transforma. En Manhattan, donde conviven historias de migrantes, artistas y soñadores, Soul Paint se convierte en un espacio para sentir sin prisa, algo poco común en la ciudad que nunca duerme.

“Trabajamos con científicos para pensar cómo puede ser útil para las personas. ¿Cómo puede ser usado en la salud, en la terapia, en el bienestar, para apoyar a los jóvenes a hablar de sus sentimientos? Y, de hecho, voy a decirlo, porque hemos recogido algunos resultados de esto también. Durante las últimas semanas, hemos encontrado que más del 50 por ciento de las personas que vinieron se sienten más aceptadas a sí mismas”, señaló.
“La mayoría reportó que su sentido de conexión con los demás ha aumentado bastante. Hay un incremento total del 77.78 por ciento en la felicidad y una reducción del 82.4 por ciento en los sentimientos negativos. Así que este es nuestro proceso en el que hemos creado un grupo de científicos e investigadores para pensar cómo puede ser afectado”, agregó.
Para quienes siguen de cerca la agenda cultural de la Gran Manzana, propuestas como esta ofrecen una mirada distinta al arte contemporáneo: una que mezcla innovación, introspección y comunidad en un mismo escenario.
La exposición terminó hoy en el David Rubenstein Atrium, pero durante el día de mañana habrá un panel liderado por Sarah Ticho en el marco del evento Heartbeat Summit, que está dirigido por Rufus Wainwright, y ahí ella hablará acerca de esta experiencia de investigación llamada Soul Paint.


