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QUEENS, Nueva York, EU, 28 de octubre de 2026.- La música llegó a la vida de la cantante peruano-española Andre mucho antes de que imaginara una carrera artística. Su padre era biógrafo de la legendaria orquesta cubana La Sonora Matancera, había conocido personalmente a sus integrantes y mantenía correspondencia con Pedro Knight y Celia Cruz.
Desde pequeña, Andre creció escuchando sus programas de radio y aprendiendo a reconocer los instrumentos de las canciones que él compartía. Décadas después, esa curiosidad musical la ha llevado a competir por un Latin Grammy con La Puñalá, una composición que reúne sus raíces peruanas y españolas e incorpora versos en quechua.
“Mi pasión por la música empezó a raíz de mi padre. Los primeros recuerdos que yo tengo eran de mi padre mandándome saludos en la radio”, recordó la artista en entrevista con Quadratín Hispano.
Mientras su padre le enseñaba a distinguir trombones y congas en la música cubana de los años cuarenta y cincuenta, su madre la acercaba a la música criolla peruana, al landó, al vals y al cajón afroperuano. Sus hermanas, por su parte, ampliaron ese universo sonoro con el rock, el grunge y la música internacional.
Aquella diversidad de influencias, sumada a su formación posterior en ópera, está presente en La Puñalá, nominada a los Latin Grammy 2026 en la categoría Mejor Canción Raíz, que reconoce composiciones vinculadas con las tradiciones musicales.
La canción nació de una experiencia personal de traición a la confianza. Andre comenzó a escribirla y, durante un encuentro con su amiga y compositora Nuria Azzouzi, la idea terminó convirtiéndose en una canción en aproximadamente una hora.
“Fue una de esas veces en las que simplemente fluyes. Sentí que la música y las palabras me llegaban de algún lugar y que yo solamente tenía que dejarlas salir. No estaba intentando construir una canción de una determinada manera; simplemente sucedió”, explicó la cantante.

Para desarrollar su universo musical, Andre trabajó con el productor vasco Ander Nemowave, con quien exploró la combinación de instrumentos provenientes de distintas tradiciones.
“Yo tenía esta idea creativamente de que quería empezar con el cajón, particularmente para ‘La Puñalá’. Quería empezar con el cajón y quería unir el cajón con otro instrumento percutivo que compartiera graves y agudos. Y pensé en el bombo legüero”, señaló.
El cajón afroperuano, asociado con la tradición musical de la costa peruana, dialoga así con el bombo legüero, característico del folclore argentino. A ellos se suma la guitarra flamenca, como referencia a su herencia española.
“Unirlos y hacer que tengan una conversación percutiva, esto yo no lo había visto antes y quería explorarlo”, explicó Andre, quien lleva varios años residiendo en Barcelona, España.
Uno de los elementos más significativos de La Puñalá es la incorporación del quechua, lengua originaria de los Andes, que Andre decidió utilizar como una conexión con sus raíces paternas, procedentes de Huancavelica y Áncash.
La artista trabajó junto a Carmen Cazorla Zen, profesora y hablante de quechua, para incorporar el idioma a la canción, cuya letra aborda el dolor provocado por una traición amorosa.
“El quechua es porque quería conectar con mis raíces peruanas”, explicó.
Los versos en esta lengua refuerzan la idea del daño que puede causar una persona amada cuando traiciona la confianza de alguien. Andre explicó que contienen una referencia al concepto de “ojo por ojo”, aunque desde una interpretación emocional en la que las miradas también pueden herir.

“Las miradas pueden lastimar tanto como las palabras”, señaló al describir el sentido de estos pasajes, que expresan la contradicción de seguir sintiendo amor por una persona que continúa causando dolor.
“Sentía que eso lo quería comunicar en quechua porque en castellano a veces no hay una traducción exacta”, sostuvo.
Para Andre, la inclusión del idioma no responde únicamente a una búsqueda estética: “Es importante poder mostrar que se puede lograr hacer música con nuestros idiomas originarios, con nuestras tradiciones culturales”, expresó.
La nominación adquiere un significado especial para la artista, cuya propuesta es presentada como el primer sencillo con presencia del quechua nominado a los Latin Grammy.
“Si me preguntas cuál es el impacto de poder estar en una nominación en una categoría como esta, yo te diría que es responsabilidad, porque es visibilidad para todo lo que representa para mí, que también representa para mi país, para ambos países”, afirmó.
El tema cuenta además con un videoclip en el que predominan el rojo y el negro, bailarines con los ojos cubiertos y elementos visuales que representan la traición, el sufrimiento y la vulnerabilidad emocional.
Andre explicó que buscaba transmitir la incertidumbre de no saber de dónde puede provenir una traición. La dirección artística y visual estuvo a cargo de Elsa Rose El Martin, con quien desarrolló una propuesta cargada de simbolismos, entre ellos una tela roja que parece brotar de su corazón.

El camino que llevó a Andre a los escenarios internacionales comenzó con una decisión arriesgada. Nacida en Lima y formada inicialmente en canto lírico, la artista soñaba con estudiar música en Nueva York, pero no contaba con los recursos económicos para viajar a Estados Unidos.
Entre 2012 y 2013 encontró una oportunidad inesperada: participó en una competencia académica para representar a su país en un debate internacional en Harvard, en Boston. Aunque no estaba relacionada con la música, obtuvo el primer puesto y consiguió viajar a Estados Unidos.
Una vez en Boston, aprovechó que las fechas coincidían con audiciones musicales en Nueva York.
“Lo que hice fue agarrarme un bus desde Chinatown, Boston, a Chinatown, New York, con solamente 100 dólares en el bolsillo”, recordó.
Sin conocer la ciudad y sin contar con alojamiento propio, encontró hospedaje mediante Couchsurfing, donde una mujer le ofreció dormir en su sofá mientras realizaba las audiciones.
Andre había organizado aquella aventura sin contar previamente todos los detalles a sus padres. Cuando finalmente los llamó, ya estaba en Nueva York.
“Mi mamá me dijo: ‘Bueno, si estás allá, aprovecha’. Mi papá estaba como: ‘No puedo creer que me lo hayas ocultado’”, recordó entre risas.
Su esfuerzo dio resultado y fue admitida con una beca en The Juilliard School, donde cursó un año antes de continuar y completar su formación en la City University of New York (CUNY).
Posteriormente viajó a Barcelona para continuar sus estudios vocales en el Conservatori del Liceu y desarrollar su carrera en la ópera, una disciplina que había sido su primera pasión después de descubrir, siendo niña, una presentación de Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras.
Sin embargo, después de años interpretando obras de otros compositores, comenzó a sentir la necesidad de encontrar una voz artística propia.
“Estoy cantando lo que han compuesto otras personas, pero yo quiero cantar lo que yo quiero escribir”, recordó sobre el momento en que decidió alejarse de la estructura operística.
Esa transición dio origen a su proyecto musical como Andre y a su álbum conceptual Sagrado Corazón, en el que combinó las estructuras de la ópera con elementos contemporáneos y tradiciones musicales peruanas.
“Querer hacer algo que represente mi autenticidad como artista, como artista latina, como artista que viene de diferentes partes, que tiene diferentes sangres”, explicó sobre esta nueva etapa.
La artista participará en la ceremonia de los Latin Grammy del próximo 12 de noviembre en Las Vegas, aunque asegura que el reconocimiento ya ha cumplido uno de sus objetivos principales: permitir que nuevas audiencias descubran su música.
“Independientemente de lo que pase el 12 de noviembre, yo estoy contenta con toda esta experiencia. Está siendo súper lindo que más personas me descubran”, expresó.
Para la cantante, que ya prepara un nuevo álbum, su recorrido desde la música clásica hasta la fusión contemporánea también encierra un mensaje para quienes han tenido que abandonar su país en busca de oportunidades.
“Nunca hay que olvidarse de dónde uno viene y siempre llamar muy seguido a casa para no olvidarse de los papás”, concluyó.