Detienen a concejal neoyorquino por oponerse a desalojo en Brooklyn
MANHATTAN, Nueva York, EU, 22 de abril de 2026.- El florecimiento de los tulipanes marca cada año la llegada definitiva de la primavera en Nueva York, donde parques, avenidas y jardines comunitarios se transforman en escenarios de color tras los meses de invierno. Entre finales de marzo y comienzos de mayo, estas flores —conocidas como el “rey de los bulbos”— despliegan miles de variedades que atraen tanto a residentes como a visitantes.
En los jardines comunitarios, que abundan en distintos barrios de la ciudad, el espectáculo adquiere un carácter más íntimo y local. En el Albert Community Garden del East Village, la cuidadora EJ Adams explica: “Este es un jardín que ha estado aquí por muchos, muchos años… Se hizo famoso por haber sido una cancha de básquet donde los Ramones tomaron la portada de su primer álbum. Con el tiempo se convirtió en un jardín que no ha dejado de crecer”.
Adams, quien se unió hace más de una década, recuerda cómo comenzó a plantar tulipanes para sumar nuevos colores. “Estas flores han estado abiertas por unas dos semanas. Cuando vine la semana pasada, recién empezaban a abrir, y ahora están completamente en flor”, señala, destacando lo breve pero intenso de su ciclo.

Uno de los jardines comunitarios más famosos para ver tulipanes es el West Side Community Garden, donde cada primavera se celebra un festival gratuito de tulipanes que atrae a vecinos y visitantes. Esta tradición, sostenida por el trabajo voluntario, exhibe más de 13 mil bulbos plantados a lo largo de senderos curvos cuidadosamente diseñados. En el centro del jardín, el característico “wooden O” —un anillo de bancos y canteros— se convierte en punto de encuentro para disfrutar de música en vivo, descansar o simplemente relajarse sobre el césped.
Otro punto emblemático es Park Avenue, donde para muchos neoyorquinos la primavera no comienza oficialmente hasta que los canteros centrales estallan en color. La combinación de tulipanes con árboles de cerezo crea una postal urbana que cada año se repite y convoca a miles de personas.
También está Pumphouse Park, un pequeño oasis junto al río Hudson. Allí, los canteros perfectamente alineados ofrecen una explosión de tonos rojos, amarillos y rosados, convirtiéndose en un refugio tranquilo frente al ritmo acelerado de la ciudad, especialmente a mediados y fines de abril, cuando las flores alcanzan su punto máximo.
En el corazón de Manhattan, Madison Square Park también se suma al circuito primaveral. Rodeado por íconos como el Flatiron Building, este parque presenta cada año una cuidada selección de tulipanes que contrastan con la arquitectura urbana, ofreciendo una pausa visual para quienes recorren la zona.

Para quienes buscan una experiencia más amplia, el Brooklyn Botanic Garden es uno de los destinos más completos. Aunque famoso por sus cerezos en flor, sus tulipanes —especialmente en la Lily Pool Terrace— ofrecen composiciones de colores coordinados que alcanzan su mejor momento hacia finales de abril.
Más allá de estos puntos específicos, el florecimiento de los tulipanes simboliza un renacer en toda la ciudad. Tras el invierno, los espacios verdes vuelven a llenarse de vida, marcando un cambio de ritmo en la rutina urbana y ofreciendo momentos de contemplación en medio del concreto.
Aunque la temporada es breve, su impacto es duradero. Los tulipanes no solo embellecen New York City, sino que también invitan a redescubrirla, a recorrerla con otros ojos y a celebrar, aunque sea por unas semanas, la llegada de la primavera en uno de los destinos más vibrantes del mundo.




