Investiga NYPD muerte de hombre atacado con una tabla en parque de Queens
MANHATTAN, Nueva York, EU, 8 de septiembre de 2026.- Naciones Unidas inauguró este martes 8 de septiembre su 81.ª sesión de la Asamblea General bajo la presidencia de Khalilur Rahman, de Bangladesh, quien asumió el cargo con un llamado a recuperar la confianza en el multilateralismo y adaptar la organización a los desafíos de un mundo profundamente distinto al de 1945.
La nueva sesión comenzó oficialmente a las 15:00 horas en la sede de la ONU en Nueva York y tendrá como lema “Restaurar la confianza y gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que generen resultados para todos”.
Rahman reconoció que Naciones Unidas entra en su novena década con importantes logros, entre ellos haber contribuido durante más de 80 años a evitar una tercera guerra mundial, impulsar el desarrollo de decenas de países y colocar nuevos desafíos, como el cambio climático y la gobernanza de la inteligencia artificial, en el centro del debate internacional. Sin embargo, admitió que la organización también ha quedado por debajo de las expectativas en múltiples ocasiones, mientras los conflictos, la crisis climática y el estancamiento del desarrollo han debilitado la confianza en las instituciones internacionales.
El nuevo presidente aseguró que su principal objetivo será reconstruir esa confianza mediante resultados concretos y reformas. “La confianza no puede simplemente pedirse, debe ganarse”, sostuvo al defender una ONU capaz de demostrar que sirve efectivamente a los más de 8 mil millones de personas en cuyo nombre actúa.
Rahman planteó seis prioridades para su gestión: fortalecer la paz y la seguridad, acelerar el desarrollo sostenible, impulsar la acción climática, defender los derechos humanos, gestionar las transformaciones tecnológicas y restaurar la confianza en el multilateralismo.

Entre los desafíos más urgentes, Rahman destacó el lento avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con apenas 36 por ciento de sus metas encaminadas o mostrando progresos moderados cuando quedan cuatro años para alcanzar la Agenda 2030. También prometió impulsar reformas en la arquitectura financiera internacional, atender el peso de la deuda sobre los países más vulnerables y fortalecer el financiamiento climático, particularmente para las naciones que enfrentan los mayores impactos del calentamiento global.
La reforma interna de Naciones Unidas ocupará igualmente un lugar central. Rahman respaldó la iniciativa UN80 impulsada por el secretario general António Guterres y señaló que buscará mejorar la estabilidad financiera y la eficiencia de la organización.
También pidió a todos los Estados miembros pagar sus contribuciones completas y a tiempo, aunque vinculó ese llamado con una exigencia de mayor transparencia y responsabilidad en el uso de los recursos. “Cada centavo debe utilizarse de manera responsable, transparente y efectiva”, afirmó.
Otro de los procesos decisivos de la nueva sesión será la elección del próximo secretario general de Naciones Unidas. Rahman aseguró que trabajará junto con el Consejo de Seguridad para garantizar un proceso “justo, inclusivo y transparente”, respetando el artículo 97 de la Carta de Naciones Unidas, que establece que el secretario general es nombrado por la Asamblea General a recomendación del Consejo.
El diplomático recordó además que regresaba al mismo salón donde, 40 años atrás, había formado parte del equipo de la presidencia de la 41.ª Asamblea General.

António Guterres respaldó el enfoque de la nueva presidencia y calificó la recuperación de la confianza en el sistema multilateral como “el desafío definitorio de nuestro tiempo”. El secretario general advirtió que la 81 sesión comienza en medio de conflictos, divisiones geopolíticas, riesgo de escalada nuclear, pobreza persistente, desigualdad, crisis climática y una expansión acelerada de tecnologías como la inteligencia artificial.
También alertó que el desplazamiento forzado se encuentra cerca de niveles récord mientras disminuyen los fondos destinados a ayuda humanitaria y desarrollo.
Guterres reconoció además que instituciones centrales del sistema multilateral, desde el Consejo de Seguridad hasta la arquitectura financiera internacional, enfrentan dificultades para responder a las crisis actuales y que el derecho internacional y los derechos humanos son vulnerados con demasiada frecuencia.
Pese a estos escenarios, Guterres dijo tener esperanza en el papel de la Asamblea General y llamó a utilizar la diplomacia, el diálogo y la cooperación para reconstruir la confianza perdida. “Este siempre ha sido el lugar donde los problemas más difíciles y trascendentales del mundo se enfrentan directamente”, afirmó en la que será su última apertura de una Asamblea General como secretario general.




