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NUEVA YORK, EU, 15 de abril de 2026.- La llegada de la primavera transforma a Nueva York en un espectáculo efímero de pétalos blancos y rosados. Tras un invierno largo, miles de cerezos ornamentales comienzan a florecer desde finales de marzo, alcanzando su punto máximo a mediados o finales de abril. Es decir, que estamos en el momento ideal para contemplarlos.
Este fenómeno natural, que dura apenas unas semanas, invita a los residentes y visitantes a desacelerar y disfrutar de uno de los momentos más esperados del año en la ciudad, así comenta el mánager de servicios de Green City Force, Hakim Jeffrey. Su trabajo hoy estuvo centrado en Astoria, en donde decenas de árboles de cerezo ya están en su máximo esplendor.
“Dependiendo de si las temperaturas alcanzan entre 70 a 80 °F, los cerezos pueden producir una gran cantidad de flores. Mientras el clima se mantenga agradable y constante, habrá más flores para observar”, comenta Hakim Jeffrey, quien también organiza las huertas comunitarias de Astoria, en donde todo el trabajo es voluntario.

Aunque los árboles de cerezo están en todas partes, hay sitios específicos en donde la gente se convoca para verlos. Uno de los puntos más emblemáticos es Central Park, donde ya se han visto las primeras floraciones. Lugares como el Jacqueline Kennedy Onassis Reservoir, Cherry Hill, Pilgrim Hill y Sheep Meadow concentran algunas de las vistas más espectaculares. Actualmente, el lado oeste del embalse destaca como el mejor sitio para ver los cerezos en su punto. Este parque alberga más de mil ejemplares, entre ellos los Okame, conocidos por ser los primeros en florecer y también los más duraderos.
En el Brooklyn Botanic Garden hay 26 especies distintas distribuidas en áreas como Cherry Esplanade, Japanese Hill-and-Pond Garden y Cherry Walk. Su herramienta CherryWatch permite seguir el estado de cada árbol en tiempo real, desde prefloración hasta el pico máximo. La temporada aquí puede extenderse hasta ocho semanas, dependiendo de las condiciones climáticas.
Otro punto clave es el New York Botanical Garden, en el Bronx, donde la floración ocurre por etapas. Los cerezos de inicio de temporada, como el Okame, ya han pasado su pico, mientras que los de media estación —como Yoshino, Double Weeping y Higan— están en plena floración. Los de final de temporada, como Kanzan, Ukon y Fugenzo, florecerán entre finales de abril y principios de mayo, prolongando el espectáculo primaveral.
Más allá de los jardines tradicionales, Roosevelt Island se ha convertido en un destino cada vez más popular. Sus paseos frente al río, con vistas al skyline de Manhattan, se llenan de visitantes que buscan capturar la belleza fugaz de más de 100 cerezos.
El fenómeno de los cerezos en Nueva York también revela curiosidades científicas. La floración exacta depende de factores como la temperatura y la luz solar, lo que hace difícil predecirla con precisión. Además, el llamado “microclima urbano” —generado por la densidad de edificios y pavimento— provoca que los árboles florezcan antes que en zonas cercanas. Incluso dentro de la ciudad, pequeños cambios de temperatura entre parques pueden alterar el calendario de floración.
Con cerca de seis mil 800 cerezos distribuidos en parques de toda la ciudad y nuevas plantaciones en expansión, el espectáculo floral sigue creciendo cada año.





