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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 9 de julio de 2026.- La fiscal general de Nueva York, Letitia James, presentó una demanda contra algunas de las mayores empresas químicas y agrícolas de Estados Unidos, entre ellas 3M, DuPont, Chemours, Corteva y EIDP, a las que acusa de haber contribuido durante décadas a la contaminación del estado con sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), conocidas como “químicos eternos”.
De acuerdo con un comunicado de prensa, la demanda sostiene que las compañías fabricaron, comercializaron y vendieron productos con PFAS pese a conocer sus riesgos para la salud y el medio ambiente. Estas sustancias, utilizadas desde la década de 1940 en artículos como utensilios de cocina antiadherentes, ropa impermeable, envases de alimentos y cosméticos, permanecen durante largos periodos en el ambiente y se han relacionado con cáncer, defectos congénitos, alteraciones hormonales, colesterol elevado y complicaciones durante el embarazo.
“Grandes empresas como 3M y DuPont vendieron a sabiendas productos tóxicos que amenazaron la salud de los neoyorquinos y contaminaron nuestro medio ambiente durante décadas. Es hora de que paguen por el daño que causaron”, afirmó James.
Según la querella, las empresas ocultaron durante años información sobre la toxicidad de los PFAS. La fiscalía señala que investigaciones internas de 3M, realizadas desde la década de 1970, detectaron estas sustancias en la sangre de empleados y de la población general. Asimismo, acusa a DuPont de haber suspendido un estudio interno en 1981 después de identificar defectos congénitos en hijos de trabajadoras expuestas a uno de sus productos, sin informar los resultados a las autoridades regulatorias.
La demanda también sostiene que las compañías conocían el impacto ambiental de estos compuestos, incluido el riesgo de contaminar fuentes de agua, pero continuaron comercializándolos sin advertencias adecuadas para consumidores y comunidades.
La fiscal general solicita al tribunal que ordene a las empresas financiar la limpieza de la contaminación por PFAS en todo Nueva York, compensar los daños ambientales y a la salud pública, devolver las ganancias obtenidas de manera ilegal e impedir la venta de productos con estas sustancias sin advertencias claras.
La acción legal fue presentada con el apoyo del Departamento de Conservación Ambiental y del Departamento de Salud del estado de Nueva York.




