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NUEVA YORK, Nueva York, EU, 20 de abril de 2026.- La salud de los pueblos indígenas no puede entenderse únicamente desde hospitales o medicinas. Ese fue el mensaje central que marcó la apertura, este lunes, de la sesión número 25 sesión del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, inaugurado en el Salón de la Asamblea General de la ONU.
Bajo el tema Garantizar la salud de los pueblos indígenas, incluso en el contexto de conflictos, líderes de comunidades originarias de los cinco continentes se reúnen durante dos semanas con gobiernos, agencias internacionales y expertos para posicionar sus demandas en la agenda global.
Desde el primer día, América Latina tuvo un papel protagónico, con intervenciones que evidenciaron las brechas estructurales que enfrentan estas comunidades.
Uno de los testimonios más contundentes fue el de Ángel Mayta, médico y profesor del pueblo Saraguro, en Ecuador, quien expuso la precariedad de los sistemas de salud en territorios indígenas.
“El mayor reto, como médico, es encontrar un puesto de salud que no tiene nada: no hay atención dental, no hay servicios para partos, no hay medicamentos. Yo puedo diagnosticar, pero el paciente no puede acceder al tratamiento porque no tiene recursos”, señaló.
Su mensaje reflejó una realidad crítica: “Es muy triste ver a un niño fallecer porque sus padres no pueden comprar antibióticos”.

Para líderes indígenas, el concepto de salud va más allá de lo clínico. Así lo explicó Leonidas Iza Salazar, presidente de la Ecuarunari, quien planteó una visión integral que contrasta con los enfoques tradicionales de los Estados.
“La salud no es solamente salud humana. Para nosotros es salud total, de todos los seres que viven en el territorio. Así vivimos en armonía con la tierra”, afirmó.
Iza también lanzó un llamado directo a los gobiernos: “Estamos en un momento de transición. Es necesario un despertar de conciencia para redefinir cómo entendemos la salud”.

El debate de este año incorpora el impacto de los conflictos en la salud indígena. Desde la Amazonía hasta el Ártico, comunidades enfrentan presiones por actividades extractivas, desplazamientos forzados y violencia.
En este contexto, la salud deja de ser un tema exclusivamente médico para convertirse en una cuestión de derechos humanos, territorio y supervivencia cultural.
Las intervenciones dejaron claro que los pueblos indígenas llegaron como actores con propuestas concretas, como la inversión en sistemas de salud comunitarios, el reconocimiento legal de la medicina ancestral, la formación intercultural para profesionales de la salud y políticas públicas construidas con participación indígena.
“Un pueblo saludable puede trabajar, producir y salir adelante. Pero sin inversión en salud pública, eso no es posible”, concluyó Mayta.
El Foro continuará hasta el 1 de mayo, en un momento en que las voces indígenas buscan no solo ser escuchadas, sino incidir en decisiones globales.
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